Especial Oscar: La maldición de los Oscar tras ganarlo

Publicado el 24.01.2017 por para Cines.com

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Ganar el Oscar es en la mayoría de los casos la cima en la carrera de cualquier actor. La dorada estatuilla que cada año entrega la Academia de Hollywood supone un espaldarazo inmediato para la carrera de cualquier intérprete que le asegura además el acceso a mejores papeles y un aumento en su caché. Pero esto no se cumple en todos los casos, porque desde hace ya muchos años, hay una serie de actores y actrices para los que ganar el Oscar supone el ocaso casi inmediato de sus carreras. Vamos a repasar algunos de los nombres más llamativos de lo que podríamos denominar la maldición —o el gafe— de los Oscar.

Cuba Gooding Jr.
Cuba Gooding Jr. - La maldición del Oscar: Actores que perdieron su buena estrella tras ganar el premio

En 1996 Cuba Gooding Jr. pasó de 0 a 100 para volver a 0 más rápido incluso de lo que lo hacen las neuronas de cierto futbolista portugués de cuyo nombre no me quiero acordar. El actor logró el Oscar a mejor actor de reparto por Jerry Maguire, convirtiendo además en frase popular el: “show me the money (enséñame la pasta)” que su personaje de estrella del fútbol americano pronunciaba a Tom Cruise a la menor ocasión. A partir de ahí, la maldición de los Oscar entra en juego, y una mala elección de papeles con títulos como Hombres de Honor o Me llaman Radio, fueron haciéndole perder el estatus que se había ganado hasta el punto de convertirse en una máquina de rodar películas de acción de serie b directas a DVD.

Sin embargo Cuba Gooding Jr. ha visto renacer su carrera recientemente gracias a las series y a Ryan Murphy, que le contrató para interpretar a O.J Simpson en la excelente American Crime Story: El pueblo contra O.J Simpson. Una nominación al Emmy y su participación en la sexta temporada de American Horror Story deberían garantizarle el retorno a la buena senda, pero algo me dice que Cuba volverá a caer a la serie B en cuanto se deje llevar por su pésimo instinto para elegir papeles.

Hilary Swank

Hilary Swank en Million Dollar Baby

El caso de Hilary Swank es uno de los más paradigmáticos de este particular panteón de “triunfadores-perdedores“. Y es que Swank ha conseguido el improbable reto de vivir dos veces seguidas la maldición del Oscar. En el año 2000 ganó con solo 26 año, y siendo una cuasi desconocida, el Oscar a mejor actriz por Boys don´t Cry. A continuación se perdió en el más absoluto de los olvidos hasta que Clint Eastwood le dio el papel protagonista en Million Dollar Baby. Swank estuvo realmente soberbia interpretando a la joven boxeadora que entrenaba el personaje de Eastwood y logró de nuevo el Oscar a mejor actriz. Dos nominaciones, dos Oscar. A partir de aquí, otro descenso a la nada más absoluta con papeles alimenticios en películas intrascendentes como Posdata: Te quiero, La víctima perfecta o Noche de fin de año. Pero ojo con la Swank que no sería de extrañar que cualquier año de estos volviese de sus cenizas para ganar su tercer Oscar… y desaparecer de nuevo.

Helen Hunt

Helen Hunt en Mejor Imposible - Actores sin suerte tras ganar el Oscar

Linda Hunt era una actriz multimillonaria y con un prestigio labrado en televisión tras años en la entrañable sit com Loco por ti cuando en 1997 dio el salto al cine por la puerta grande con Mejor Imposible, si bien el año anterior ya había protagonizado el blockbuster Twister. Con Mejor Imposible Hunt logró el Oscar a mejor actriz principal. Dos años después finalizaría su participación en Loco por ti para centrarse en su carrera en el cine. Pero aunque participaría en algunos títulos apreciables y que funcionaron bien en taquilla como ¿En qué piensan las mujeres? o Náufrago, pronto vería declinar su estrella.

En 2012 consiguió volver a la senda del Oscar al ser nominada de nuevo a actriz protagonista por Las Sesiones. Pero a raíz de ahí, nothing de plasti —si no conoces esta expresión es que naciste ya en el siglo XXI—. Hunt ha reconducido su carrera cada vez más a la dirección, debutando en el cine con Ride. Al ritmo de las olas, para pasar posteriormente a dirigir capítulos de series de televisión como This is Us o House of Lies.

Adrien Brody

Adrien Brody en El Pianista

Adrien Brody fue el protagonista de la celebración más famosa al subir a recoger un Oscar de los últimos años. Fue en 2003 cuando ganó el Oscar a mejor actor principal por El Pianista y lo celebró besando a Halle Berry al recibir la estatuilla de sus manos. Esta fue la cima interpretativa del actor, pues a partir de ahí su estrella fue decayendo más rápido que las páginas de Cartas a Eugenia de Holbach en manos de Kiko Rivera.

Tan solo la miniserie Houdini y su participación en El gran hotel Budapest le devolvieron algo de prestancia a su carrera en los últimos tiempos. En el caso de Brody hay que citar la famosa anécdota de La delgada línea roja. En 1997 el actor fue elegido por Terrence Malick para protagonizar su retorno al cine tras más de veinte años retirado. Brody trabajó durante meses en el rodaje pensando que su papel iba a ser el protagonista de la película. Pero fue en la noche del estreno cuando, acompañado de su familia, descubrió que Malick había reducido su papel a la mínima expresión tras el montaje. Tres urras por Malick.

Kim Basinger

Kim Basinger en L.A. Confidential

Kim Basinger fue durante los años ochenta una de las actrices más cotizadas de Hollywood. Su papel en 9 semanas y media la convirtió en un icono sexual y su participación en papeles más o menos exitosos en películas como Batman o Cita a ciegas siguieron manteniéndola en la lista A de actrices. Pero con la llegada de los años 90 a su vida, y sobre todo de Alec Baldwin, Basinger fue cayendo en el olvido por una serie de fracasos consecutivos como Ella siempre dice, Extremadamente peligrosa o el remake de La Huida junto a su marido. Hasta que en 1997 Curtís Hanson la eligió para interpretar a ese remedo de Veronica Lacke que fue su Lynn Bracken de L.A Confidential. La actriz ganó el Oscar a mejor actriz de reparto y las puertas de Hollywood parecían abiertas de nuevo de par en par para ella en uno de esos retornos que tanto gustan en la meca del cine. Pero a partir de entonces, solo su papel de abnegada madre de Eminen en 8 Millas o la adaptación de la novela de John Irving Una mujer difícil le dieron algo de lustre a su carrera.

La Basinger retornará en pocas semanas a la actualidad con su papel de reparto en 50 Sombras más oscuras, en la que por cierto debería darle un par de lecciones a Dakota Fanning sobre como interpretar un thriller erótico.

Roberto Benigni

Roberto Benigni - Fracaso después de ganar un Oscar

El caso de Roberto Benigni es uno de los ejemplos de “histerismo pá ná” —o hype como dicen los modernos ahora— más grandes de los últimos años. En 1999 Benigni se convirtió en un fenómeno mundial gracias a La vida es bella, fábula tramposa y lacrimógena sobre el holocausto que le valió el Oscar a mejor actor principal, siendo además el primer actor masculino en lograrlo por un papel interpretado enteramente en lengua no inglesa —en categoría femenina Sophia Loren ya se había anticipado dos décadas antes gracias a Dos mujeres—. En la retina de todos los cinéfilos o aficionados a los Oscar —que no ha de ser necesariamente lo mismo—, ha quedado la histriónica celebración de Benigni, saltando de silla en silla por encima de todos los invitados —Spielberg incluido— hasta llegar al escenario a recoger su premio.

Pero tras La vida es bella, la maldición de los Oscar aparece, haciendo que la carrera de Benigni no haya vuelto ni de lejos a conocer un éxito similar. En Hollywood nunca hizo ni una sola película, y su adaptación de Pinocho fue un fracaso absoluto a todos los niveles. En 2005 dirigió y protagonizó la muy estimable y superior a La vida es bella, El tigre y la nieve. Desde entonces, solo su papel de reparto en Desde Roma con amor de Woody Allen nos recordó la existencia de este histrión italiano.

Mira Sorvino

Mira Sorvino y la maldición de los Oscar

El caso de Mira Sorvino es el paradigma perfecto de la “maldición de los Oscar“, ganarlo a la primera siendo una actriz desconocida, ser the next big thing durante unos meses, y pasar al olvido más absoluto.

Sorvino ganó el Oscar a mejor actriz de reparto por interpretar a la entrañable prostituta de voz chillona en Poderosa Afrodita, de Woody Allen. Hablamos de 1995 y con 29 años la hija de Paul Sorvino —actor de carácter visto en títulos de Scorsese como Uno de los nuestros— parecía destinada a ser una de las nuevas actrices jóvenes predilectas de la industria. No fue así. Tras su Oscar solo Mimic y A primera vista fueron éxitos de taquilla. Sorvino no ha parado de trabajar regularmente, pero en películas para televisión o series de televisión como Falling Skies.

Geena Davis

Geena Davis y el olvido tras ganar un Oscar

En el caso de Geena Davis la maldición de los Oscar se mezcló con otra maldición que también ha traído disgustos a más de una estrella de Hollywood: la de casarte con la persona equivocada. Si en el caso de Kim Basinger citábamos a Alec Baldwin como el culpable de que la actriz perdiera el oremus de su carrera, en el de Davis el culpable sería el director sueco Renny Harlin.

La actriz había ganado el Oscar a actriz de reparto en 1989 por El turista accidental, y dos años después estuvo a punto de hacerlo también con Thelma y Louise. Pero tras un par de años en los que seguiría encadenando buenos papeles en títulos como Héroe por accidente o Ellas dan el golpe, llegó uno de los fracasos más grandes de los últimos treinta años: La isla de las cabezas cortadas. Esta súper producción de aventuras que pretendía traer de vuelta el subgénero de piratas, provocó el cierre de la mítica Carolco y fue el primer aviso. Pero Geena estaba enamorada. Y ya se sabe las decisiones equivocadas que podemos tomar cuando estamos en ese estado. Así que al año siguiente, Davis y su marido Harlin redoblaron la apuesta de convertirla en una heroína del cine de acción con Memoria Letal. La cinta fue otro fracaso inapelable y borró el nombre de Davis de la lista A de Hollywood.

Volvería a lograr el éxito en taquilla gracias a Stuart Little, pero su carrera en el cine nunca volvió a ser lo mismo. En 2005 intentó sin éxito redimirse en televisión a través de la serie Señora presidenta. Y es en el mundo de las series donde recientemente hemos vuelto a tener buenas noticias de Davis gracias a El exorcista, traslación al formato serie de la película de William Friedkin que está logrando excelentes críticas poco a poco y podría convertirse en uno de los sleeper de la temporada seriefila.

Halle Berry

Halle Berry, ganadora del Oscar por Monster Balls

Halle Berry ya llevaba unos cuantos años de carrera en cintas como Los Picapiedra cuando en 2002 ganó el Oscar a mejor actriz por Monster´s Ball. El premio la sitúo como el boom del momento y la actriz supo rentabilizarlo a nivel salarial participando en la franquicia de los X-Men o en títulos taquilleros como Operación Swordfish o el Bond Muere otro día. Todo iba como la seda hasta que en 2004 protagonizó la horrenda Catwoman. Después, solo su adhesión a la saga de Marvel la ha mantenido en el candelero —basta ya de usar lo del candelabro—. A pesar de todo, Berry ha participado en un par de títulos muy interesantes como el drama Cosas que perdimos en el fuego de Susanne Bier o la maravillosa El atlas de las nubes.

Linda Hunt

Linda Hunt y la maldición de los Oscars

Cuando en la ceremonia de 1984 Linda Hunt subió a recoger su premio a mejor actriz de reparto por interpretar al fotógrafo de guerra que acompañaba a Mel Gibson en El año que vivimos peligrosamente todos, incluida la propia Hunt, sabíamos que esa iba a ser la cima de su carrera y que difícilmente podría convertirse en una actriz protagonista por las limitaciones que su físico le imponía.

No obstante Hunt ha sabido crearse una larga carrera en cine, televisión y hasta prestando su voz a videojuegos. Lleva años amasando dinero gracias a la serie NCIS: Los Ángeles y no parece muy preocupada por el hecho de que todos la recordemos eternamente por su papel en la película de Peter Weir.

Jennifer Hudson

Jennifer Hudson y la maldición de los Oscar tras ganar con Dreamgirls

Procedente de un reality de televisión, Jennifer Hudson es uno de los escasos ejemplos de interprete que gana el Oscar con su primer papel. Y la mayoría del resto de casos son niños. Hudson lo logró en 2007 por su papel en Dreamgirls como mejor actriz de reparto.

Durante meses no había programa de entrevistas o portada de revista en la que Hudson no saliera. Hasta el punto de que fue la tercera mujer negra tras Oprah Winfrey y Halle Berry en salir en la portada de Vogue —que mal habla esto de Vogue por cierto—. Pero tras la subida llegó la caída. O la nada más bien. Inmediatamente fue fichada para un personaje de reparto en la adaptación al cine de Sexo en Nueva York, pero poco más hemos sabido de ella si exceptuamos su participación en series como Empire.

Actualmente Hudson rompe taquillas de todo el mundo gracias a ¡Canta!, en la que pone la voz. Pero es un papel secundario, no se la ve al ser una película de animación, y no parece que pueda sacarla del ostracismo.

Bonus track: Nicolas Cage

Nicolas Cage en Leaving Las Vegas

Algunos podríais decir que Nicolás Cage debería estar en esta lista. El sobrino de Francis Ford Coppola ganó el Oscar a mejor actor a mediados de los noventa por Leaving Las Vegas para pasar a convertirse en héroe de acción en cintas taquilleras como La Roca, Cara a cara o Con Air.

Desde hace unos años Cage ha dado un paso más en su camino a la leyenda al pasar a ser una máquina de rodar sin fin títulos muchas veces destinados directamente a DVD. Está claro que la carrera de Cage podía haber dado más de sí en cuanto a prestigio tras su Oscar —excepción hecha de su nominación a secundario por Adaptation—, pero me niego a colocar al bueno de Nic en esta lista. Su peluquín no lo merece, que llamase a su primer hijo Kal-el en honor a Superman no lo merece. Cage es un género en sí mismo. Por eso lo pongo como bonus track, para reivindicarlo. Porque todos querríamos ser Nicolas Cage. O no.

Hasta aquí este extenso repaso a algunos de los actores que vieron como ganar el Oscar no supuso el espaldarazo definitivo a su carrera si no más bien al contrario. La lista de actores que sufrieron la maldición de los Osar podría ser más amplia y seguirá aumentando con cada nueva entrega de premios. Si se me ha olvidado algún caso flagrante es el mejor síntoma de que ese actor o actriz quedó en el olvido tras ganar el Oscar, ¿no?. En cualquier caso, tenéis abiertos como siempre los comentarios para aportar lo que consideréis. Me voy a ver USS Indianápolis. Buscad el trailer en internet si queréis pasar un buen rato. Que c..o, os lo dejo yo aquí. We love you Nick.


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