Crítica de 'Tiempo después'
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Habrá quien aplauda este sinsentido, pero ‘Tiempo después es una película con un humor muy rancio, con cierto soberbia en su mensaje y podría haber quedado mejor como especial de Nocheviaje de José Mota.

TIEMPO DESPUÉS de José Luis Cuerda

Seis años después de la infumable ‘Todo es silencio’, el veterano cineasta José Luis Cuerda regresa a la comedia, un género que no había tocado desde 1995, cuando dirigió ‘Así en el cielo como en la tierra’. Considerada secuela espiritual de ‘Amanece, que no es poco’, por más que le ponga furioso al director, llega ahora ‘Tiempo después’, una comedia coral absurda con la que el cine español se despide de 2018, pero, ¿realmente es por todo lo alto?

Crítica de Tiempo después

Año 9177, aunque puede que sean mil años arriba o mil años abajo que, según el narrador, tampoco hay que ser tan exigente con esos datos. Prácticamente todo el mundo se ha visto obligado a tener que vivir en un solo y único edificio gigante, de estilo brutalista. Fuera del edificio, malviven en asentamientos paupérrimos parados y todo aquel marginado del universo. Entre todos estos parias sociales está José María, un hombre que se gana la vida como puede vendiendo limonada con su carrito ambulante a los ciudadanos del edificio. Sin embargo, su limonada se convertirá en todo un ejercicio de discordia y desobediencia civil.

La limonada de la discordia

Casi treinta años han pasado desde el estreno de ‘Amanece, que no es poco’. Aunque la prensa haya relacionado la celebrada cinta de Cuerda de 1989 con ‘Tiempo después’, lo cierto es que sí, tienen puntos en común, pero, sinceramente, mal habla del filme que tenga un humor muy parecido. Primero, el guion podía haber estado, tranquilamente, ambientado en el presente, básicamente porque el mundo distópico que Cuerda dibuja carece de total sentido. Es más, parece la versión Z de la película irlandesa ‘High-Rise’, que dirigió en 2015 Ben Wheatley que protagonizó Tom Hiddleston. Eso sí, entremezclado con escenarios que recuerdan a la serie ‘Colegio mayor’.

Arturo Valls y los actores de 'Tiempo después'

La versión de Hiddleston sería aquí Roberto Álamo, actor que se atreve con la comedia, género en el que se le ha visto poco. Aunque, realmente, se está ante un reparto muy coral, en el que Cuerda parece haber querido reunir a todos los humoristas habidos y por haber de la televisión actual, al congregar a Arturo Valls, Joaquín Reyes, Berto Romero, Secun de la Rosa y Eva Hache en una sola película. A su lado, actores como Miguel Rellán, Antonio de la Torre, Blanca Suárez, Miguel Herrán, Gabino Diego, Carlos Areces, Nerea Camacho, María Ballesteros, Daniel Pérez Prada o Nacho López. Sí una congregación interesante de hasta tres generaciones del cine español… lástima que Cuerda no los sepa explotar, haciéndolos partícipes de un decadente vodevil de chistes rancios y gags trasnochados.

Humor rancio que sacará de la película a buena parte del público

Porque sí, en este mundo distópico absurdo hay una potente crítica al sistema neoliberal, retratado como una fría y pragmática dictadura. Sin embargo, su trama es tan incoherente, su humor de chascarrillos tan propio de comentarios de parroquianos de bar cutre, que provoca que guste solo a aquellos fans del humor basto y arrabalero. Hecha para amantes de ‘La que se avecina’ o la saga ‘Torrente’.

Escena de 'Tiempo después'

Sí, también hay que decir que, entre películas llenas de gags rancios y humor barriobajero hay también muy buenas películas (la primera de ‘Torrente‘ es el mejor ejemplo), pero este no es el caso, especialmente por tener una trama que no tiene ni pies ni cabeza y por su empeño en querer provocar la carcajada constante. Es más, podría decirse que Cuerda, incluso, hace un claro ejercicio de soberbia y arrogancia intelectual.

Tiempo después’ es un claro ejemplo que el humor de Cuerda se ha quedado estancado, igual que le sucedió a Almodóvar con ‘Los amantes pasajeros’. Convencerá a aquellos fans acérrimos de la adoración hagiográfica hacia una figura que, con cariño, tampoco era tan buena. A quien le gusten los chascarrillos vulgares, la disfrutará, pero, por el camino, se perderá a una buena parte del público que, directamente, no entrará en una propuesta tan inverosímil y pasada de rosca.

Tráiler de ‘Tiempo después’

Crítica de Tiempo después
  • Dirección
  • Guion
  • Interpretaciones
  • Montaje
  • Música

Resumen

Quizás convenza a aquellos espectadores que conecten con el chascarrillo continuo, pero 'Tiempo después' parece más propio para el programa de Nochevieja de José Mota que para una sala de cine.

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