Crítica de 'Van Gogh, a las puertas de la eternidad'
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Willem Dafoe está magnífico. Sin embargo, el retrato que hace Schnabel del célebre pintor neerlandés es algo barroco y difuso en sus intenciones.

VAN GOGH, A LAS PUERTAS DE LA ETERNIDAD de Julian Schnabel

Crítica de Van Gogh, a las puertas de la eternidad

No sorprende que Julian Schnabel, pintor también de profesión, haya rodado una película sobre una de las figuras centrales del postimpresionismo: Vincent van Gogh. Realmente, lo que llama la atención es que el director de ‘Antes que anochezca’ y ‘La escafandra y la mariposa’ haya tardado tanto. Van Gogh, a las puertas de la eternidad’ es un retrato de la última época del fascinante artista, en la que pintó las obras maestras por las que se haría inmortal tras su muerte.

La película sigue los dos últimos años de vida del pintor neerlandés, desde que conoció a Paul Gauguin en París, hasta su muerte en Auvers-sur-Oise, pasando por su etapa en Arles. El filme muestra su amistad con Gauguin, su estrecha relación con su hermano Theo, de su errática vida en Arles, de su paso por un hospital psiquiátrico cerca de Saint-Rémy-de-Provence y de su constante pasión por la pintura, logrando retratar cada momento que vivía, creando las obras maestras por las que es conocido mundialmente en la actualidad, fama y prestigio que no pudo disfrutar en vida.

Una mirada profunda pero dispersa sobre la figura del célebre pintor postimpresionista

Willem Dafoe y Rupert Friend en 'Van Gogh, a las puertas de la eternidad'

Schnabel crea un relato que, en seguida, lleva al espectador a la Francia de finales del siglo XIX, lo hace de forma muy detallada, logrando traer a la vida ese contraste entre París y Arles, entre el mundo culto, aunque precario y bohemio, en el que vive el pintor y una población ignorante y zafia. El realizador, que coescribe el guion junto con Louise Kugelberg y Jean-Claude Carrière, inicia el relato entre medias, como si, de golpe, se metiese en la vida del artista.

No obstante, ese cuadro de los últimos años de Van Gogh resulta algo desvencijado, como si sus episodios no tuviesen claro cómo transmitir su estilo de vida, su manera de ver al mundo, los tormentos y emociones que canalizó a través de la pintura. Con lo cual, resulta un retrato algo distante, poco evidente, perdido entre delirios, ensoñaciones y realidad. Quedándose muy lejos de la elegía que crearon Dorota Kobiela y Hugh Welchman en ‘Loving Vincent’. De hecho, la cinta está más cercana a la barroca ‘Rodin, con la que Jacques Doillon mostró el lado más intenso del célebre escultor, pero de una forma taciturna y excesivamente lúgubre.

Willem Dafoe, magnífico en su interpretación del genio

Lo que la salva es la interpretación de Willem Dafoe, el actor se mimetiza con el pintor neerlandés en cuerpo y alma. Ganador de la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina en el 75º Festival de Venecia y candidato a los premios Oscar, es una de las interpretaciones más logradas de su carrera, que ya es decir. Su Van Gogh es la búsqueda continua del afecto, del entendimiento, su interpretación transmite una melancolía asombrosa, de esas que evocan un ayer que nunca estuvo. El delirio de un genio, de una persona fuera de lo común.

Escena en la campiña en 'Van Gogh, a las puertas de la eternidad'

Lo malo es que la maravillosa actuación de Dafoe deja en evidencia una película cuya profundidad queda envuelta en un cúmulo de escenas cuya intención es completamente desconocida, Schnabel es demasiado distante en su retrato para hacer entender la pasión del artista pero, pese a ello, intenta remarcar las emociones vividas por Van Gogh, dejando muchas escenas en las que el actor se luce, de acuerdo, pero que, al final, son pequeñas islas que no cohesionan con la trama.

Desde ‘La escafandra y la mariposa’, Schnabel no logra crear una propuesta completamente redonda, tampoco ayuda que sus diálogos entremezclen inglés y francés, como sucedió con ‘Pasolini’, también protagonizada por Dafoe y dirigida por Abel Ferrara, sabiendo que esos célebres personajes hablaban en su lengua materna, hace que la película tenga cierto punto de artificialidad que, debido a la ausencia de intenciones, hace que se esté, simplemente, ante una película que bien merece el aplauso por su actor protagonista.

Tráiler español de ‘Van Gogh, a las puertas de la eternidad

Crítica de Van Gogh, a las puertas de la eternidad
  • Dirección
  • Guion
  • Interpretaciones
  • Fotografía
  • Montaje

Resumen

Sin duda, una de las interpretaciones más entregadas y apasionadas de Willem Dafoe. Julian Schnabel ofrece un retrato del célebre pintor neerlandés barroco y solemne.

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