Crítica de 'Un asunto de familia'
fondo Crítica de Un asunto de familia

Hirokazu Kore-eda escapa de cualquier espectro de victimismo para rodar un magistral retrato de los verdaderos lazos familiares. Filme que pone frente al espejo varias realidades incómodas de difícil respuesta. Una auténtica joya del cine.

UN ASUNTO DE FAMILIA de Hirokazu Kore-eda

Si hay alguien experto en adentrarse en las relaciones familiares, ese es Hirokazu Kore-eda. Considerado el heredero del cine de Yasujiro Ozu y Mikio Naruse, el cineasta japonés ha sabido combinar cine costumbrista con una ajustad dosis de cine social. Después de salir de su zona de confort con la hipnótica ‘El tercer asesinato’, el director vuelve con la fascinante ‘Un asunto de familia’, ganadora de la Palma de Oro en el 71º Festival de Cannes, candidata al Globo de Oro y elegida por Japón para representar al país en los 91º Premios Oscar.

Crítica de Un asunto de familia

Aunque Osamu trabaja como obrero en la construcción, su sueldo no le permite mantener correctamente a su familia. Por ello, junto con su hijo Shota, realiza pequeños robos en supermercados y otros comercios. Después de lograr hacerse con la cena del día, padre e hijo deambulan hacia su casa. Es una fría noche de invierno y, justo cuando van a llegar a casa, Osamu y Shota encuentran a la pequeña Yuri, la hija de cinco años de una vecina. Yuri sufre malos tratos de sus padres y ha huido de su casa. Osamu decide llevarla a su casa, una vivienda destartalada que le pertenece a su suegra, Hatsue, y en la que vive Osamu con su esposa Nobuyo, su hijo Shota y su cuñada Aki. Aunque inicialmente se muestran reacios a acogerla, al final deciden que Yuri se quede con ellos, como una hija más. Todo parece ir bien hasta que surge un accidente imprevisto, con el que saldrán a la luz varios secretos del pasado que harán que la relación familiar se vea de una forma diferente.

Las auténticas intenciones del cariño y los lazos familiares

Kore-eda juega en dos tiempos. Por un lado, el director muestra la cara más amable de esa particular familia de acogida. En ese primer acto, se conoce a un número de personajes cuyas intenciones son benévolas pero que, al tener pocos recursos, sobreviven como pueden. El cineasta expone una realidad que la propia sociedad japonesa intenta ocultar, las familias en riesgo de exclusión social, especialmente en el caso de los ancianos. En esa crítica social se ahonda también la evidencia que, pese que son pobres, se trata de personas que son felices y disfrutan de los momentos que les otorga la vida.

Sakura Ando, Mayu Sasaki y Lily Franky en 'Un asunto de familia'

Sin duda, Kore-eda acierta inicialmente entremezclando esa crítica social, con escenas de lo cotidiano, con personajes muy carismáticos, empezando por el padre, interpretado por el humorista Lily Franky, pasando por la madre, magnífica transformación de Sakura Ando, llegando a la abuela, espléndida Kirin Kiki en uno de sus últimos papeles en el cine antes de fallecer, y terminando con los niños, Kairi Jô y Miyu Sasaki, que llevan la mirada del espectador al ser capaz de transmitir la más profunda alegría, como también la más desgarradora desolación.

Una de las mejores películas del año

Aunque el realizador va dejando pistas sobre los dilemas con los que el público se enfrentará, el último acto se torna imprevisible, mostrando la otra cara de la realidad de esa familia. Cual punzada en el corazón del espectador, Kore-eda enseña la trastienda de la sonrisa, del cariño, del amor, dejando claro que, incluso entre las relaciones más entrañables, se esconde el más puro interés personal. El director no muestra condescendencia a la hora de evidenciar que, incluso a los actos aparentemente altruistas, tienen detrás cierto lucro personal. No lo muestra como algo negativo, pero sí deja varios dilemas en el público, que van más allá de lo moral, incluso de lo legal, gracias a que las reflexiones sobre la familia se expanden, entrando en juego una sociedad fría, tremendamente clasista e indiferente a la desigualdad.

Los protagonistas en la playa en 'Un asunto de familia'

Kore-eda construye una realidad incómoda, que abandona el costumbrismo para centrarse puramente en la crítica social, siendo los dos niños protagonistas la clara evolución de su magistral ‘Nadie sabe’, que va más en sintonía con las desoladoras ‘El niño’ o ‘Rosetta’ de los hermanos Dardenne, con una escena final brutal. Sin contemplaciones, Kore-eda trae lo más entrañable del cariño, para después ponerlo a contraluz y que se vean la opacidad de sus costuras, dejando un duro poso amargo que, una vez digerido, permite apreciar a una de las obras maestras del 2018 y al mejor largometraje dirigido por el cineasta japonés.

Tráiler en español de ‘Un asunto de familia’

Crítica de Un asunto de familia
  • Dirección
  • Guion
  • Interpretaciones
  • Diseño de producción
  • Fotografía

Resumen

El amor y los lazos familiares a contraluz. Kore-eda narra una auténtica e incómoda crítica social. Magistral, su gran obra maestra desde 'Nadie sabe'.

4.5
Cinéfilos 5 (1 voto)
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