Cine español: 10 películas españolas de los años 80 imprescindibles

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Analizamos lo mejor del cine español de los años 80, década en la que reinó Pedro Almodóvar pero hubo mucho más: Fernando Trueba y Sé infiel y no mires con quien, el premio en Cannes de Los santos inocentes, Pilar Miró, La muerte de Mikel, la película más importante de la época que abordó el problema de la violencia de ETA… Y grandes intérpretes como Carmen Maura, Antonio Banderas, Antonio Resines, Verónica Forqué, Chus Lampreave y muchos otros.

El top 10 del cine español de los 80

Cine español: 10 películas españolas de los años 80 imprescindibles

Tras haber echado un vistazo al cine español más relevante de los 90, retrocedemos en esta ocasión a la década anterior, los años 80, que comenzaron en pleno esplendor de dos géneros efímeros: el cine kinki de delincuentes juveniles, cuyo componente de denuncia social se va diluyendo en el sensacionalismo, y los últimos años del destape y toda la subproducción de porno blando, llamada entonces cine S, que este trajo consigo.

El gobierno socialista elegido en las urnas en 1982 intenta reorientar el cine español hacia una producción de menor volumen pero de mayor calidad a través de subvenciones basadas en el guión. Es la cineasta Pilar Miró, uno de los nombres relevantes de la época, la encargada de diseñar esta política que acabaría con el cine casposo, como las películas S y las comedias de sal gorda de Pajares, Esteso y compañía, y promovería tres líneas de actuación: las nuevas comedias urbanas que promocionaban la España moderna, frívola y democrática de lo que se vino a llamar la movida madrileña, las adaptaciones literarias de prestigio, y por último las películas que contaban la historia de nuestro país, sobre todo la reciente, ahora que por fin podía hacerse después de 40 años de dictadura en los que el cine histórico se había visto reducido a la propaganda acrítica de los grandes mitos nacionales y católicos; de ahí surge la leyenda y la exageración burda, que dura hasta la actualidad, de que el cine español solo se dedica a darle vueltas a la Guerra Civil. Es cierto que el cine español de los 80 tiene un abanico temático mucho más limitado que el actual y también muchas más carencias técnicas, pero también que en ninguna otra época anterior ni posterior se ha llevado a cabo desde la Administración un intento tan serio, aunque se pueda discutir sobre el resultado obtenido, de mejorar el cine con el fin de elevar el nivel cultural del país.

El cine español de los 80, mucho más que Pedro Almodóvar

El cine español de los 80, mucho más que Pedro Almodóvar

Por los motivos que sean, aparte del fenómeno Almodóvar y de otros nuevos nombres como Fernando Trueba, Montxo Armendáriz o José Luis Cuerda, se trata de una década más pobre en cuanto a nuevos talentos si la comparamos tanto con la anterior como con la posterior. Las drogas y los excesos interrumpen la carrera de Eloy de la Iglesia, Iván Zulueta y otros talentos del underground de los 70, aunque Imanol Uribe o Fernando Colomo, pertenecientes a la misma cantera, sí consiguen consolidarse. También veteranos de los 60, como Mario Camus, Gonzalo Suárez, Vicente Aranda o la propia Pilar Miró, que aunque no debutó en cine hasta 1976 tenía ya una dilatada carrera televisiva, reverdecen laureles o incluso viven su época dorada ante la ausencia de un relevo generacional.

Teniendo en cuenta que no se ha tomado más de una película por director, puesto que de lo contrario las obras de Almodóvar ocuparían la mitad de la lista, estas serían nuestras 10 películas españolas más relevantes del cine de los años 80.

10 Películas españolas de los 80 imprescindibles

Amanece que no es poco (1989)

Amanece que no es poco (1989) - Lo mejor del cine español de los 80

Una propuesta arriesgada que logró convertirse en película de culto instantánea. Clasificar una obra inclasificable no es fácil pero términos como realismo mágico, surrealismo o humor absurdo se le pueden acercar. Entre sus fuentes de inspiración se encontrarían las fábulas y cuentos tradicionales, y tal vez Javier Fesser haya sido el director posterior que más se acerca al tipo de humor de José Luis Cuerda.

Amanece que no es poco se puede considerar una vuelta de tuerca y un paso más allá con respecto a El bosque animado (1987), una adaptación de la novela fantástica de Wenceslao Fernández Flórez en la que también la naturaleza es la auténtica protagonista en un relato coral donde el planteamiento, el nudo y el desenlace son intercambiables. Estos dos títulos colocaron a Cuerda entre los cineastas destacados de la época, una posición que no logró mantener; de su carrera posterior solo La lengua de las mariposas (1999), un relato mucho más convencional y gris, sería digno de mención por su éxito comercial.

Remando al viento (1988)

Remando al viento (1988)

Antes de que apareciera Isabel Coixet sí había habido en España coproducciones y películas con aroma internacional; fallidas, eso sí, muchas de ellas. Remando al viento fue la que mejor funcionó de toda la década, constituyendo además el único éxito en taquilla conseguido por uno de los espíritus libres y vanguardistas del cine español. Gonzalo Suárez conjugaba sus dos pasiones, el cine y la literatura, al llevar a cabo su muy personal visión del encuentro mítico en Villa Diodati en el que varios jóvenes talentos del romanticismo inglés se retaron a escribir historias breves de miedo y dieron luz a los principales iconos del terror, Frankenstein y los vampiros incluidos.

No tan celebrada, aunque igualmente interesante, fue el título anterior de su director, Epílogo (1984), obra minimalista, hermética y sin concesiones, con muchos ecos literarios y teatrales. Desde entonces Suárez ha logrado tener una carrera continuada hasta la fecha desde la más absoluta libertad e independencia con respecto a cualquier criterio comercial, que no es precisamente poco.

Tasio (1984)

Tasio (1984) - Películas españolas de la década de los 80

De entre el cine español que echaba la mirada al pasado y que por fin podía hablar sin tapujos de lo que había ocurrido en la historia reciente de España, Tasio es uno de los títulos más relevantes por no limitarse a una exposición didáctica de hechos históricos sino por acercarse con una mirada intimista y naturalista a la Navarra natal del director y a un modo de vida, basado en el carbón y la industria, ya por entonces en vías de extinción.

Armendáriz, que debutaba aquí como director de largometraje, fue un pionero en abordar la problemática de los inmigrantes en nuestro país con Las cartas de Alou (1990) y contribuyó al relevo generacional en los intérpretes españoles años más tarde en Historias del Kronen (1994), aunque logró sus mayores éxitos llevando la temática rural de Tasio a un registro más nostálgico y sentimental con Secretos del corazón (1997) y Silencio roto (2001).

Bajarse al moro (1989)

Bajarse al moro (1989)

Fernando Colomo es el otro gran rey de la comedia madrileña de los 80 junto con su tocayo Fernando Trueba. Ambos fernandos defienden la desinhibición sexual y las alternativas al matrimonio católico y a la familia tradicional pero, mientras Trueba cuenta historias de la burguesía bohemia y / o acomodada, Colomo tiene más influencia de la contracultura hippy y marxista y también más sensibilidad social, aunque no exenta de sentido del humor y desenfado. Lejos de la alta comedia, Bajarse al moro cuenta las andanzas de jóvenes de clase trabajadora azotados por el paro, que durante esos años se incrusta en la sociedad española conviertiéndose en enfermedad crónica, que se buscan la vida con la picaresca y el tráfico de estupefacientes a baja escala.

La vida alegre (1987), la anterior película del director, iba en la misma línea aunque centrándose en las enfermedades de transmisión sexual, muy de actualidad por entonces en plena epidemia del SIDA. Su carrera posterior no repetiría estos éxitos, salvo en la pequeña pantalla con la serie Las chicas de hoy en día en los primeros 90.

Tras el cristal (1986)

Tras el cristal (1986)

La diversidad de la que hoy disfruta el cine español no existía hace treinta y tantos años, ni tampoco lo que hoy llamamos películas de culto. Ser friki no estaba de moda, de hecho ni siquiera se usaba la palabra, y hacer en España una película que se saliera de las comedias urbanas, adaptaciones literarias y la memoria histórica suponía sencillamente no tener público; no digamos si encima se trata de una cinta de terror con contenido homoerótico sobre experimentos genéticos y torturas a niños en campos de concentración, una especie de versión gay de Portero de noche.

Solo con el paso de los años la atmósfera malsana de Tras el cristal se empezó a valorar y a considerar una virtud y, gracias al video primero y más tarde a Internet, se consiguió divulgar la obra de Agustí Villaronga, uno de los principales perros verdes de nuestro cine, que llegaría incluso a triunfar y conseguir el Goya en 2010 con Pa negre, en la que insistía en las obsesiones y en el paseo por el lado oscuro que ha desarrollado durante varias décadas.

La muerte de Mikel (1984)

La muerte de Mikel (1984)

Mientras en Madrid la comedia costumbrista, la tradicional españolada, se hacía más sofisticada y frívola, en el País Vasco el cine se movía por otros derroteros bastante diferentes. La problemática social, que la comedia madrileña invisivilizaba o edulcoraba, en el norte sí se plasmaba con bastante crudeza. La muerte de Mikel, un drama de tintes policiacos, hablaba del mundo abertzale, una de las constantes en el cine de Imanol Uribe por entonces, y además de la homosexualidad, en unos años en los que muy pocos usaban la palabra gay.

A raíz de esta película, Imanol Arias añadió a su enorme popularidad televisiva por la serie Anillos de oro un prestigio como uno de los principales intérpretes españoles que pocos años más tarde consolidaría al encarnar a El Lute en dos de las cintas de más éxito comercial de la década, Camina o revienta (1987) y Mañana seré libre (1988), ambas de Vicente Aranda. Por su parte Uribe insistiría en el cine negro con Adios pequeña, aunque con menos éxito, y alcanzaría gran éxito en plenos años 90 volviendo a tratar el conflicto vasco en Días contados (1995).

Gary Cooper, que estás en los cielos (1980)

Gary Cooper, que estás en los cielos (1980)

La segunda y probablemente mejor película de su directora logró un resultado de taquilla razonable para una de las primeras muestras de cine de autor dirigidas por una mujer que, siguiendo la línea marcada fundamentalmente por los clásicos de Bergman, llevaba a cabo una retrospectiva fría y desencantada de un marcado tono autobiográfico sobre su vida y su soledad en la que estaba muy presente lo que hoy se denomina una perspectiva de género, las dificultades que le suponía ser mujer en una profesión y una sociedad diseñada para los hombres, algo prácticamente inédito hasta entonces.

Miró no pudo saborear el éxito ni las buenas críticas porque se encontraba en el momento del estreno en pleno secuestro judicial de su obra anterior, El crimen de Cuenca, que le supuso además amenaza de juicio militar y de pena de cárcel por injurias contra la guardia civil; un episodio surrealista que por desgracia casi cuarenta años más tarde vuelve a sonarnos familiar y semejante a otros que se han dado recientemente. Finalmente la película consiguió estrenarse con un enorme éxito comercial que la directora aprovechó para poner un marcha un proyecto más personal,  Hablamos esta noche (1982). Los cargos administrativos que ocupó durante los gobiernos socialistas, primero directora general de cine y luego directora de RTVE, la mantuvieron alejada de la cámara con la excepción de Werther (1986). En los años 90 conseguiría un gran éxito de crítica y público con una adaptación de Lope de Vega, El perro del hortelano (1996) hasta su prematura muerte poco después.

Sé infiel y no mires con quién (1985)

Sé infiel y no mires con quién (1985)

Uno de los directores emblemáticos de la década, el pionero de la saga Trueba (su hermano David no debutaría como director hasta 1996), había llevado a cabo en 1980 una Opera prima, titulada precisamente así, muy influenciada por el cine de la nouvelle vague francesa. Para su tercera película buscó en cambio la inspiración en otro de sus fetiches cinéfilos, la alta comedia del Hollywood clásico, adaptando una comedia teatral británica y pasando del mundo bohemio al abiertamente yuppie del Madrid modernísimo, o que quería ser modernísimo, de moda en aquel momento. El elenco incluía a todas las estrellas de la época (Carmen Maura, Ana Belén, Antonio Resines, Guillermo Montesinos, Chus Lampreave, Bibi Andersen, que por entonces aún se hacía llamar así, y el mismísimo Pirri) y el argumento y el título reflejaban a la perfección el concepto de liberación sexual de entonces; para contextualizar adecuadamente la película es importante tener en cuenta que el divorcio llevaba muy poco tiempo siendo legal en España y el adulterio había sido despenalizado también no muchos años antes.

Trueba salió airoso de su intento de llevar a cabo una comedia al estilo de Lubitsch o Billy Wilder; su éxito continuaría con su siguiente título, El año de las luces (1986), un nuevo cambio de registro hacia la comedia dramática ambientada en la dictadura en el que descubrió para el público a Jorge Sanz y a Maribel Verdú. Posteriormente vino una incursión en el cine internacional y de autor serio, El sueño del mono loco, hoy totalmente olvidada pero que en 1989 arrasó en la cuarta edición de los jovencísimos premios Goya. En los 90 redondearía su carrera con el Oscar de Belle époque (1992), en la que mezclaba la comedia de enredo de Sé infiel … con la memoria histórica de El año de las luces.

Los santos inocentes (1984)

Los santos inocentes (1984) - Las mejores películas españolas de los 80

La ley del cine de Pilar Miró intentó promover un celuloide didáctico de qualité que acercase los clásicos literarios a las clases populares y las nuevas generaciones y elevase el nivel cultural del país. El máximo exponente y mejor resultado de esta bienintencionada aunque no siempre exitosa política fueron las dos adaptaciones que Mario Camus llevó a cabo de dos novelas clásicas del pasado siglo: La colmena (1982), primer premio en el festival de Berlín y basada en la obra de Camilo José Cela, y la que nos ocupa, original de Miguel Delibes y único premio relevante en el festival de Cannes para el cine español en toda la década.

Con el precedente del éxito televisivo de otra adaptación, esta vez de Galdós, Fortunata y Jacinta, Camus vivió con estos dos títulos su época dorada como cineasta después de más de 20 años de carrera. Tal vez este talento como adaptador literario le dio una imagen de artesano correcto pero carente de universo autoral para cierta crítica cuando, sobre todo en los años 90, llevó a cabo una serie de películas basadas en guiones originales que pasaron injustamente desapercibidas, como Después del sueño, Sombras en una batalla y El color de las nubes.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) - La mejor película española de los años 80

Hemos dejado para el final a la gran estrella de los 80. Un manchego de orígenes humildes que trabaja en Telefónica pide excedencias para llevar a cabo películas muy locas y divertidas en las que interviene lo que pronto empezará a llamarse como la movida madrileña. Autodidacta pero de gran cultura cinéfila, sus guiones esperpénticos y provocadores mezclan con desparpajo y con mucha gracia el melodrama clásico y el cine de autor con las telenovelas, la cultura pop e incluso la cultura basura. Su éxito, ayudado por un gran talento para conseguir la atención de los medios, es casi inmediato y no tardará en convertirse en el referente del cine español desde entonces hasta la fecha.

Su in crescendo de títulos que logran cada vez mayor taquilla y repercusión llega a la cumbre con Mujeres al borde de un ataque de nervios, su obra maestra indiscutible; es una alta comedia con un guión perfecto y milimetrado que gira en torno al drama de abandono y desamor de un personaje femenino muy fuerte en torno al cual van a girar las historias, a cada cual más rocambolesca, de otras mujeres. Carmen Maura se confirmó como la actriz más popular y prestigiosa de la época en España y la fama de su director se hizo internacional, nominación a los Oscar incluida. Consciente de ser símbolo de su tiempo y de haber llegado a una cuota de éxito y calidad que difícilmente podría volver a emular, este éxito tan mayúsculo descolocó a Almodóvar, que tardó de hecho 11 años en repetirlo y superarlo con Todo sobre mi madre.

Tráiler de Mujeres al borde de un ataque de nervios

El mejor cine español de la década de los 80

Pedro Almodóvar es por derecho propio el gran protagonista del cine español de los 80 y varias de sus películas se quedan en el tintero para no monopolizar este artículo, en el que se recuerda a otros cineastas importantes como Fernando Trueba y Fernando Colomo, reyes de la comedia madrileña, el éxito y el prestigio de las adaptaciones literarias de Mario Camus, rarezas obras de perros verdes como Tras el cristal o Remando al viento, el cine de autor de Pilar Miró y obras con más contenido social y político que llegan del norte, como La muerte de Mikel y Tasio.

Última actualización: 23/08/2018

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