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Crítica

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Un excepcional y personal relato de un joven muchacho que debe sobrevivir en un ambiente hostil. Intensa y profundamente humana. Sus tres actores protagonistas están magistrales.

Una película íntima y tremendamente personal

Crítica de Moonlight

En 2014, Richard Linklater regalaba al público una joya del día a día, ‘Boyhood’, la historia de la vida de un joven muchacho durante 12 años. Cierto es que sorprendió al mundo con un proyecto tan ambicioso. Dos años más tarde llegó una contrarrespuesta magnífica, diferente. Moonlight’, dirigida por Barry Jenkins, una película que recorre tres momentos de la vida de un joven negro en los suburbios de Miami y que logrado ocho nominaciones a los Premios Oscar, un Globo de Oro a mejor película, cuatro nominaciones a los BAFTA y el premio al mejor guion del Sindicato de Guionistas.

Chiron es un chico que vive en los suburbios de Miami junto con Paula, su madre drogadicta y despreocupada. Para él no es fácil vivir en su barrio, el chico sufre acoso escolar, es testigo de cómo su madre se droga y vive en la más completa soledad. Todo cambia cuando conoce a Juan, un narcotraficante de origen cubano que lo acoge como si fuera su hijo, como Teresa, la novia de Juan, siendo los únicos que le muestran cariño en su vida.

Un intenso relato sobre lo diferente en ambiente hostil

Basada en la obra de teatro ‘In Moonlight Black Boys Lok Blue’, un proyecto universitario de Tarell Alvin McCraney y cuyo título hace referencia a la tristeza que representa el azul como también a lo diferente, el segundo largometraje dirigido por Barry Jenkins es una pieza personal, realizada de una manera muy íntima, alejada de los cánones académicos de los premios. De hecho, es muy distinta del cine independiente de autores conocidos como el ya citado Linklater o Alexander Payne. Moonlight’ tiene la virtud de tocar todos los palos y arrastrar al público en una ola de amargas sensaciones en la que se ofrece la posibilidad de redención mediante una luz de esperanza.

Ashton Sanders en 'Moonlight'

Dividida en tres actos, tres momentos del protagonista, ‘Moonlight’ acerca al público la vida de los suburbios de Florida, alejada de estereotipos y clichés. Jenkins, que escribe también el guion, hace una radiografía de su propia infancia y juventud con un claro sentido cinematográfico. La manera en que narra lo inhóspito de sobrevivir en un ambiente hostil, el desprecio a lo diferente, la ausencia de afecto es delicadamente bello, con cuidados primeros planos, inteligentes elipsis y una elegante y evocadora banda sonora.

A ello hay sumarle la magistral interpretación de sus tres actores protagonistas. Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes conforman los tres momentos vitales de Chiron, son distintos pero similares. En el primero se ve el miedo, la desesperación; en el segundo se aprecia el angustioso silencio, la decepción, el descubrimiento; el tercero muestra cómo los duros golpes curten a la persona con una escultural coraza en la que el protagonista no se permite siquiera el sentir. Un poderoso retrato que sirve como grito ahogado a todo un segmento de la propia sociedad estadounidense. Barry Jenkins no da puntada sin hilo, muestra su realidad, la de Tarell Alvin McCraney, de una manera espeluznantemente realista, alejada de dramatismos y efectivos golpes de sentimientos, apostando por una sobria puesta en escena e incidiendo en la mirada como mensajero de la desesperación que sufre su protagonista.

Esto hace de ‘Moonlight’ una película con un mensaje concreto y universal, lo hace sin tener que recurrir a victimismo ni maniqueísmos. No obstante, también habla sobre el desprecio a lo diferente, haciendo hincapié en el acoso que sufre el protagonista por ser homosexual. Lo hace como toda la cinta, mostrando escenas sobrias de emociones, intensas y que desprenden un aroma de agobiante brutalidad. Sin duda, uno de los mejores retratos de personajes gais en el cine, increíblemente real y con un mensaje completamente transversal.

Una propuesta alejada de lo canónico

Escena de 'Moonlight'

Todo ello hace de ‘Moonlight una curiosa competidora en los premios, al ser una cinta alejada de los clásicos cánones que suelen gustar a la Academia, algo similar al drama ‘Mánchester frente al mar’, mostrando una grata evolución en estos premios. Esto hace que toque hablar de Mahershala Ali, favorito a al Oscar, magnífico en su papel de Juan, único referente y también tabla de salvación del muchacho, con unos claroscuros que incomodarán al espectador fácil. Mención también para Janelle Monáe y Naomie Harris, dos caras de la maternidad opuestas que dan mayor realidad a una situación espeluznante.

Moonlight’ es un recorrido por la vida de un superviviente de los suburbios, un joven que mira su futuro como si fuese un abismo, un alma que no se permite tener emociones. Tales sensaciones producen una intensa amargura en su visionado pero no hay que temer a esas sensaciones, al dar cierto rayo de esperanza a su protagonista, mostrando también, sin duda, una de las mejores películas del año. Un asombroso y brutal milagro.

Tráiler de Moonlight en Español

Crítica de Moonlight
  • Dirección
  • Interpretaciones
  • Guion
  • Música
  • Fotografía

Resumen

Magnífica, personal, íntima y profundamente humana. Barry Jenkins ha creado uno de los mejores relatos del año. Su trío de actores protagonistas invade al público con su intensa mirada. ¡Maravillosa!

4.5 / 5
Cinéfilos 3.5 (6 votos)
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