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Crítica

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Tanto en sus altos y bajos, Fernando Colomo ha sabido crear un cine con esencia propia desde sus más aplaudidas obras como ‘Bajarse al moro’ y ‘Los años bárbaros’ a otras menos celebradas como ‘La banda Picasso o ‘Rivales’. Tras un descanso de tres años, el realizador vuelve con un relato de aspecto austero y recogido pero hecho con tal mimo que realmente es una obra maestra disfrazada. Se trata de ‘Isla bonita’, película en la que el director también es el protagonista.

Fer es un publicista que se acaba divorciar y que, para desconectar un poco del ambiente de Madrid, decide aceptar la invitación de su amigo Miguel Ángel, que vive de manera sabática en la isla de Menorca. Estando en un principio hospedado en casa de su amigo, surgirá un problema de espacio cuando llegue. La mujer de Miguel Ángel ha invitado a que se alojen en su casa su madre y sus sobrinos, que también han venido de visita. Con lo cual, Fer no tendrá más que remedio que hospedarse en la casa de Nuria, una amiga suya que es escultora y que en su juventud fue una chica antisistema. Junto con la escultora estará su hija Olivia, que tiene un conflicto de amores entre su ex novio y un nuevo chico suizo.

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Colomo ha logrado crear arte casi de la nada. Sin artificios, sin actores profesionales, tirando de amigos y con él como protagonista. ¿El resultado? Una vuelta a los orígenes con aires renovados y rejuvenecidos. En plena época de crisis, con apenas ayudas para financiar relatos, el director de sabe ajustarse a la situación y crea una producción que recuerda a sus películas iniciales, las de la Transición como ‘¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?’ o ‘La línea del cielo’.

Sin embargo, aquí plantea otras situaciones, otras realidades. Colomo se transforma en una especie de Woody Allen español con mayor optimismo que éste, con una mirada transversal entre varias generaciones, entre vivencias, ideales fallidos, ideales renovados. Y crea unos personajes muy propios, con parte de la personalidad de sus intérpretes, ya que son una parte de ellos mismos. Además, el cineasta se nutre la viveza de Olivia Delcán y de la experiencia de Miguel Ángel Furones.

Crítica de Isla bonita

Una comedia con ciertos tintes de drama, en el que los momentos de crisis se pueden ver como oportunidades para la reinvención. También el realizador hace un tipo de análisis de su propia filmografía, de cómo ha enfocado su cine. La forma en que está rodada va a caballo entre lo amateur y lo espontáneo. Eso ayuda a entrar en la trama que muestra, provocando una rápida empatía con ese álter ego de Colomo y sus amigos.

Quizás vista como una barbacoa de amigos en verano hecha película,Isla bonita’ es un tipo de falso documental con tintes de Allen, Kaplisch y hasta algo de ‘Aprendiendo a conducir’ de Coixet. Un tipo de cóctel que gusta, no sólo para el verano sino también para cualquier momento de evasión. Hecho de forma íntima y personal, una comedia ligera que demuestra que en ese tipo de género puede haber verdaderas joyas.

Puntuación Final:
4 / 5 Valoración de Isla bonita - 4 sobre 5
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