Mindhunter 1×10 Recap y Análisis

La décima y última entrega de la primera temporada de Mindhunter nos va a servir -también- como análisis de nuestras impresiones y el camino que ha tenido la serie estrella de Netflix de este año 2017. Y, más concretamente, su protagonista. Mindhunter tiene confirmada una segunda temporada, por lo que este episodio lo consideramos como un “hasta luego” que nos deja con algunas preguntas. El recap del anterior aquí. ¡Alerta spoiler!

Mindhunter 10×01 – Recap

Adairsville

Bill y Holden se enfrentan al último caso de la temporada, el asesinato de una niña, Lisa, en Adairsville (Georgia), para el que ya tienen un principal sospechoso, un tipo llamado Gene Devier (Adam Zastrow). Ford quiere una confesión de Devier a toda costa, y tiene un plan: rellena la documentación sobre su caso con papeles en blanco, para que parezca mucho mayor, e incluso tiene allí con él el traje de majorette de la víctima y una roca que parece ser el arma homicida. Quiere que Gene tenga la misma reacción que Brudos con aquel zapato, pero ésta vez de manera controlada.

Las escenas que nos muestra la serie tan solo sirven para demostrarnos un cambio importante en la actitud de Ford, que se cree infalible y se decide a seguir con su metodología de “colegueo cómplice” con acusados y criminales. Esto incluye ciertos comentarios poco apropiados sobre la víctima, que hacen sonreír a Gene y pintan una mueca de horror en el resto de los presentes en la sala de interrogatorios. En realidad, Holden está utilizando el lenguaje que usa Ed Kemper al principio de temporada. Y el caso es que funciona y Devier confiesa.

Es muy interesante descubrir como los roles han cambiado en el dúo con el que comenzamos la serie: mientras que Holden lo tiene todo preparado, y entra a por todas en la sala de interrogatorios queriendo validar sus métodos, Bill queda en un segundo plano. Tench también pregunta, y también está allí, pero suponemos que da un paso atrás por miedo a que aquello le pase factura personal y/o profesionalmente, como al final ocurre con Ford.

Más tarde, en un bar, Holden comparte con otros agentes partes importantes de su investigación acerca de Kemper y su comportamiento, información que termina en la prensa pudiendo hacer saltar por los aires su trabajo. Tiene sentido, que sus entrevistas terminen con los entrevistados confesando lo más grande y con mayores penas encima puede resultar en que menos criminales quieran participar en ellas.

Debbie

Pero este episodio no hace más que mostrarnos lo más alto y lo más bajo de la montaña rusa en la que se ha convertido la personalidad de Ford. Una escena crucial en este sentido es la que pone fin a la relación Holden-Debbie, ¿por fin? Ella quiere cortar, pero no parece que pueda decir nada que el propio Ford no viese claramente. Esta escena no deja de ser genial por el simple hecho de que representa fielmente lo que hemos visto de su relación estas semanas.

Su conversación en aquel supermercado minutos antes sacaba a relucir el exacerbado ego que ha poseído a Holden, en esta relación -más concretamente- aliñado con aquella traición de ella con Patrick, que quedó poco conclusa pero aún recordamos. El punto álgido de este ego de Holden lo vemos claramente –en el ámbito laboral- cuando le pregunta a Tench si está enfadado porque su nombre no sale en el periódico en la noticia sobre la resolución del crimen de Georgia.

Por eso el silencio de ella parece tan revelador. Yo no he sido muy pro-Debbie, pero es cierto que ha podido influir en la trama, sacando a relucir su campo de estudio sociológico, más de lo que puede parecer, ayudando a su ahora exnovio en más de una ocasión. Es de entender que, con un Ford que lo único que parece que busque es absoluta validación personal y profesional, Debbie decida volver a las copas para uno.

Traidor

Esta validación profesional que busca, sin embargo, parece que no va a llegar (por ahora). El chivatazo de Gregg lleva a Holden a sentarse de nuevo ante el equipo de evaluadores, esta vez con todas las cartas sobre la mesa, boca arriba, y la cinta con su voz grabada como prueba irrefutable. No tienen más remedio que decir la verdad, que admitirlo todo, e incluso parece que Tench puede haber “traicionado” la confianza de su compañero, dejando claro que tiene sus reservas acerca de la metodología de Ford.

A Holden, sin embargo, las amenazas sobre su expediente le importan más bien poco. Se cree seguro en sus actos y sus preguntas, y tiene como ejemplo el caso de Georgia que, para él, corrobora aquello de que el fin justifica cualquier medio. Como sea, el equipo parece darse cuenta de que tienen un “traidor”, y todas las miradas se giran hacia Carr con un Gregg de fondo sin admitir su culpabilidad.

Kemper

Todas estas cosas, tanto lo personal como lo profesional, terminan por hacer mella en Holden Ford. Y parte de culpa la tiene Ed Kemper, al que Holden visita en un hospital no sabe muy bien por qué. Ed, que está en un hospital después de abrirse un trozo de brazo, leyó en un periódico que Ford le menciona casi como “inspiración”. Y lo es, pero otra cosa es que el agente se lo vaya a admitir.

La charla entre ambos, en la que Kemper pone palabras al por qué mató a sus víctimas, cobra un sentido inesperado cuando se quedan a solas y Ed se pone en pie. Ford se ve vulnerable, se da cuenta de que la mente criminal es impredecible. Aunque los movimientos de su amigo/colaborador ocasional se conviertan en un abrazo, nuestro protagonista se escapa de él y echa a correr, sucumbiendo a un ataque de pánico -lo menos- en pleno pasillo, faltándole el aire que respirar.

Personalmente, me ha parecido muy interesante este final de temporada. Cuando lo he visto no me ha gustado demasiado, pero ahora creo entender la historia detrás: Kemper no es más que el zapato o la roca de Holden, el detonante de todo lo demás. Y Ford parece que se da cuenta de repente, no solo de que puede morir allí, sino de la brutalidad de los últimos ocho episodios y el poco cuidado que ha tenido no creando un muro entre los criminales y él mismo.

Tardaremos en saber hasta qué punto afecta esta “derrumbe” personal al agente y cómo continúa la investigación, si es que Holden sigue en su puesto después de lo ocurrido con el equipo evaluador del FBI. Esta temporada nos deja así a medio gas pero con ganas de más. ¿Ha llevado la investigación a un punto de no retorno de nuestro protagonista? ¿Estábamos preparados para este breakdown de Holden Ford?