Destinos de película: Ciudades emblemáticas escenario de grandes películas

El cine ha contribuido de manera significativa a la imagen de muchas ciudades, al mismo tiempo que estas han inspirado en buena parte muchas excelentes películas. A continuación se ofrece un recorrido por las distintas facetas que el cine nos ha mostrado de cinco ciudades emblemáticas y escenario habitual de películas: Nueva York y Los Ángeles, las dos grandes ciudades norteamericanas, así como tres capitales europeas que sirven de escenario a la mayoría de películas rodadas en su país, París, Roma y Madrid. Comenzamos con nuestro repaso de 5 de las ciudades más cinematográficas, opciones ideales para ir de vacaciones o de turismo para amantes del séptimo arte, 5 grandes ciudades donde se han rodado películas que quizás no recordabas.

PELÍCULAS RODADAS EN NUEVA YORK

Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961): Nueva York glamurosa y bohemia

Las comedias de Hollywood de los 60 mostraban a Nueva York como una ciudad dinámica, cosmopolita y divertida con un punto de locura. Eran tiempos en los que una chica joven y bohemia que se estaba buscando la vida podía permitirse su apartamento en Manhattan, aunque fuera modesto, y hacer excentricidades como desayunar en Tiffanys con un vestido de noche o dejar que las rejillas de ventilación del metro le levantaran las faldas, como hacía Marilyn Monroe en La tentación vive arriba. En los 80 todavía era posible que una semidesconocida Madonna vagabundeara por el underground neoyorquino en Buscando a Susan desesperadamente y sacara de la jaula de oro a un ama de casa de New Jersey atraída por el pulso de la vida en la gran ciudad. La subida exponencial del precio de la vivienda desde entonces han convertido a estas películas en historia.

Annie Hall (Woody Allen, 1977): Nueva York gafapasta

El director más enamorado de Nueva York es un judío de Brooklyn pero cuyo cine no se mueve de Manhattan. Aunque su mayor declaración de amor a la isla más urbana del mundo es la película con ese mismo nombre, de 1979, fue en Annie Hall donde Allen definió por primera vez el universo de la burguesía intelectual y neurótica neoyorquina en el que se desarrollan todas sus películas desde entonces, así como la imagen de Nueva York como ciudad cosmopolita, de influencia europea, rica vida cultural y cuna del cine independiente, frente a la horterada y el culto al cuerpo y al dinero de Hollywood y California.

Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976): Nueva York nocturna

El segundo director hijo predilecto de Nueva York, después de Allen, no es otro que Martin Scorsese; con la excepción de La edad de la inocencia, un relato sobre una élite cerrada en sí misma, su visión de la ciudad ha eludido siempre el glamour centrándose en los barrios difíciles y el mundo del hampa (Malas calles, Uno de los nuestros). Incluso nos contó la historia no oficial de la ciudad como territorio salvaje en Gangs of New York, todo un western situado en territorio urbano.

Pero la película más emblemática sobre el día y la noche de Nueva York es  Taxi Driver, una historia escrita por su amigo y también director Paul Schrader sobre un taxista al que la vida nocturna, la delincuencia y la agitación política de la gran ciudad acaban destruyendo y llevando a la locura. Su personaje protagonista, que consolidó a Robert de Niro como gran divo de Hollywood, es tal vez la víctima más recordada en el cine tragada por la vorágine neoyorquina.

El diablo viste de Prada (David Frankel, 2006) : Conquistar Nueva York

If I can make it there, I’ll make it anywhere, cantaba Frank Sinatra en su himno a la ciudad de la Gran Manzana. Muchas películas han pintado a Nueva York como la esencia del sueño americano, la ciudad que permite empezar de cero y triunfar; Melanie Griffith y Joan Cusack tomaban a diario el ferry para enfrentarse a su jefa trepa y comerse la ciudad y el mundo en Armas de mujer, una historia de la que El diablo viste de Prada no deja de ser una puesta al día.

Wall Street o El lobo de Wall Street son otras películas, ya en un tono mucho menos amable, acerca del poder económico de una ciudad desde la que es posible manejar el mundo.

Soy leyenda (Francis Lawrence, 2007): Nueva York terrorífica

Una Nueva York desierta, sin vida y llena de zombies es una buena imagen del apocalipsis, pero Soy leyenda no era la primera película de terror ambientada en ciudad más famosa del mundo. La semilla del diablo jugaba extraordinariamente bien con la estética gótica de algunos de los edificios más famosos de Manhattan y con la posibilidad de que los cultos más ancestrales e irracionales pervivieran en medio de la vida urbana y cosmopolita. Sin olvidar a Neil Jordan, que convirtió a Central Park en un escenario inquietante y peligroso en La extraña que hay en ti.

PELÍCULAS RODADAS EN LOS ÁNGELES

La La Land (Damien Chazelle, 2016): La ciudad de las estrellas

Hollywood es en realidad una parte de Los Ángeles, una ciudad cuyo motor económico y sentimental es la industrial del cine. El mundillo del séptimo arte ha sido retratado en muchas películas; la primera relevante fue El crepúsculo de los dioses, ácida, desencantada y decadente. El juego de Hollywood recorría los grandes estudios con una mirada irónica y cruel. Mucho más acrítica y amable, La La Land prefiere tirar de nostalgia, romanticismo y color rosa, que forman parte de la esencia del cine tanto como la autocrítica.

Los chicos del barrio (John Singleton, 1991): Malas calles

Una ciudad desestructurada y prácticamente carente de centro como Los Ángeles es óptima para hablar de la vida de barrio y de la inmensa desigualdad de la sociedad norteamericana. Spike Lee despertó la conciencia social y visibilizó el problema de la minoría negra, que constituye a la mayoría de los pobres en ese país, y fue el abanderado de una pequeña eclosión del cine afroamericano a comienzos de los años 90, en la que destacaron Mario Van Peebles y John Singleton, que llegó a las puertas del Oscar con Los chicos del barrio, una película sobre pandillas y raperos más autocrítica y menos ácida, seguramente por eso más asimilable y más reconocida, con la clase dominante blanca que el cine de su mentor.

Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994): Los Ángeles negro

Los Ángeles es tal vez la ciudad más vinculada con el cine negro desde los tiempos de Chinatown hasta los de Drive, pasando por más nostalgia del viejo Hollywood en LA Confidential. Tarantino, uno de los cineastas más apegados a esta urbe, encontró allí el escenario perfecto para la pandilla de gangsters de Reservoir Dogs, que cometía carnicerías mientras filosofaba sobre la cultura pop, así como para el homenaje tan particular a la literatura policíaca barata que es Pulp Fiction.

Mulholland Drive (David Lynch, 2001): Hollywood según David Lynch

Pero sin duda el cineasta que ha explotado el lado más surrealista de Los Ángeles y las pesadillas que produce el sueño de Hollywood, también muy influenciado por el cine negro, es David Lynch. Su obra maestra Carretera perdida estaba muy vinculada al mundillo del cine y uno de sus títulos más celebres lleva el nombre de una carretera que rodea esta ciudad, Mulholland Drive.

PELÍCULAS RODADAS EN PARÍS

Los cuatrocientos golpes (François Truffaut, 1959): El París de la nouvelle vague

Los directores de la nouvelle vague convirtieron a París en un plató cinematográfico reivindicando los escenarios naturales, el sonido directo y los guiones con menos herencia del teatro. Los cuatrocientos golpes y Al final de la escapada le sacudieron la naftalina al cine francés e hicieron de París el centro del cine más moderno del mundo en los años 60.

Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001): La ciudad luz

Muchas películas de Hollywood han explotado los clichés más turísticos sobre París como ciudad romántica (French Kiss, Le divorce, El diablo viste de Prada), como paraíso gastronómico (Ratatouille) o giran en torno a la época dorada de la cultura bohemia, el can can y los carteles de Toulouse Lautrec. En este sentido Midnight in Paris representaría la quintaesencia de la mirada de turista americano con inquietudes culturales sobre París y Moulin Rouge sería una versión del mismo mito bajo un enfoque más comercial.

Frenético (Roman Polanski, 1988): Los barrios bajos parisinos

La otra vertiente del cliché romántico sobre la capital francesa sería el lado misterioso de sus antiguas calles estrechas, propicias para la intriga glamurosa de Charada o para la desaparición de un ama de casa norteamericana, fuente de aventuras para su marido, en Frenético. El cine local tampoco ha dejado de echar una mirada a la parte oscura de la Ciudad Luz en clásicos como París bajos fondos, o, en clave más moderna y multicultural, El odio.

Antes de atardecer (Richard Linklater, 2004): París entre la realidad y el turismo

Julie Delpy es una actriz y directora parisina que sabe ver su ciudad desde fuera y ofrecer un híbrido entre la mirada de turista y la vida cotidiana en la urbe. Dirigió Dos días en París, donde ejercía de anfitriona de su localidad natal ante su marido en la ficción y ante los espectadores, e hizo lo mismo en el segundo episodio de la trilogía romántica Antes de amanecer/atardecer/anochecer junto a Ethan Hawke. La famosa Amélie no está lejos de este París de guía turística que los franceses parecen tener ya bastante interiorizado como propio.

PELÍCULAS RODADAS EN ROMA

Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948): Roma ciudad destruida

El nerorrealismo italiano cambió la relación de las ciudades con el cine al filmar en escenarios naturales. Se trataba de una renovación estética hacia un cine más auténtico y menos teatral con un fuerte significado político, puesto que se perseguía una ruptura con el cine falso y edulcorado del fascismo. Las calles romanas arrasadas por la guerra y la pobreza fueron el principal protagonista de Roma ciudad abierta y de Ladrón de bicicletas, dos títulos que cambiaron la historia del cine.

La dolce vita (Federico Fellini, 1960): Roma decadente y soñada

Hollywood había mostrado el lado más dulce y turístico de la capital italiana en Vacaciones en Roma, pero Federico Fellini, uno de los grandes genios del cine transalpino, mostró esas mismas calles históricas y ese mismo mundo frívolo y vip con una aureola menos romántica, con una mirada desencantada a la vez que fascinada por una ciudad tan bella como decadente y deshumanizada.

Caro diario (Nanni Moretti, 1993): Diarios de motocicleta

Nanni Moretti recorriendo las calles de Roma con su Vespa fue uno de las imágenes más icónicas del cine de autor de los 90. La ciudad, que se mostraba desde la visión de un lugareño, desposeída de magia y de glamour, conseguía alcanzar cierto protagonismo en un ejercicio de egolatría donde a todo lo que no fuera el propio Moretti se le ofrecía más bien poca atención.

La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013): Roma decadente y soñada segunda parte

El último gran éxito internacional del cine italiano ha sido una actualización en toda la regla de La dolce vita, que 50 años más tarde sigue girando en torno al misterio y la fascinación que produce Roma, incluso siendo totalmente conscientes de su decadencia, o tal vez en parte a causa de ello.

PELÍCULAS RODADAS EN MADRID

Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988): Pedro loves Madrid

Almodóvar, entre otras muchas cosas, es el mejor cronista de Madrid que ha dado el cine. Desde los barrios de clase trabajadora acosados por el paro y las drogas de Qué he hecho yo para merecer esto y la plaza de Chueca como mercado de heroína en Átame a la alta comedia de su obra cumbre, Mujeres al borde de un ataque de nervios, en la que Carmen Maura recorre sin parar la ciudad entre las elitistas calles Almagro y Montalbán, eso sí, a bordo de un mambo taxi.

El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995): Madrid satánico

Álex de la Iglesia sacaba jugo a la iconografía satánica de Madrid, con la estatua del Ángel Caído y las inquietantes torres inclinadas de la Plaza de Castilla, además de colgar a Santiago Segura del mítico anuncio de Schweppes de Callao. Las terrazas de la Gran Vía serían además el escenario del desenlace de su obra maestra La comunidad.

Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997): La Gran Vía desierta

La calle más emblemática de Madrid vacía es la poderosísima imagen con la que Amenábar arrancaba la película que lo confirmaba como algo más que una promesa del cine español de los 90. Años antes además de que la mencionada Soy leyenda hiciera lo propio en Nueva York..

Barrio (Fernando León, 1998): El Madrid periférico

Mientras los foráneos le sacan jugo al centro de Madrid, el madrileño Fernando León mira a los barrios madrileños de periferia, convertidos por el urbanismo más depredador en trampas de asfalto durante un verano asfixiante para unos adolescentes sin perspectiva de futuro. Sin duda los directores de los 90 sabían sacarle el jugo a la capital, mientras que en la actualidad casi todo el cine español relevante busca otros escenarios o cuando elige Madrid carece de un discurso sobre la ciudad.

Nueva York, Los Ángeles, París, Roma y Madrid, 5 destinos de película para amantes del séptimo arte

La Nueva York glamurosa de Desayuno con diamantes o la terrorífica de La semilla del diablo; Los Ángeles como esencia de un Hollywood de ensueño en La La Land, o de un Hollywood despiadado en El crepúsculo de los dioses, o como ciudad de gangsters en Pulp fiction; el París idealizado de Moulin Rouge, la Roma de La dolce vita o el Madrid de Almodóvar. Todas ellas son ciudades de película que forman parte de la historia del cine.