True Detective 2: primeras impresiones

Ha vuelto la serie de la que todo el mundo hablaba hace unos meses y ya se ha emitido un 25% de la temporada. Con HarrelsonMcConaughey retirados en sus puestos de producción ejecutiva y Justin Lin a la dirección (aunque no dirigirá todos los episodios), las primeras impresiones de la segunda temporada de True Detective, personalmente, no son demasiado altas.

Con un argumento mucho más terrenal y sin espacio para la sospecha de terror que tan bien sentó a sus primeros episodios, la nueva trama se mueve como pez en el agua por esos terrenos de thriller realista de poder corrupto que tanto gusta en HBO

El reparto, con más personajes principales, parece ser consciente del peso que supone cargar con el título sobre los hombros, y aunque ninguno desentona –Taylor Kitsch es el único que está cerca de hacerlo- ninguno tiene el carisma inmediato o la cercanía de la pareja anterior.

Pero creo que Nic Pizzolatto es el gran culpable, de momento, de tener una serie que parece andar sin rumbo. No pongo en duda su capacidad como escritor noir, pero sus lugares comunes, sus situaciones repetidas, las metáforas y las canciones -la chica que canta lo que piensan los personajes es demasiado subrayado para un servidor- denotan algo parecido a escritura automática que no sienta demasiado bien a la serie y menos aún a los espectadores actuales, incapaces la mayoría de las veces de recurrir a la paciencia en estos días de consumo instantáneo.

Dos episodios para un giro interesante al final del segundo, aunque los créditos, las líneas temporales y los avances de la serie puedan restar todo el impacto conseguido, de momento, saben a poco. Entre los escasos aciertos, un personaje vestido de negro que parece salido de una peli de Michele Soavi que puede salvar la temporada.

Esperaremos al final de la temporada para sacar conclusiones. Armados de paciencia.