Juego de Tronos Temporada 5 Capítulo 8 Análisis: Casa Austera

La recta final de esta quinta temporada de Juego de Tronos comienza con este octavo episodio dirigido, como el anterior, por Miguel Sapochnik. Se llama Hardhome (en español, Casa Austera), nombre de un pueblo en ruinas situado en Punta Storrold, un saliente al mar al norte del Muro.

Casa Austera es considerado un sitio maldito, después de que la desgracia cayese sobre el lugar. A ciencia cierta, se desconoce si fue un cataclismo o una invasión, pero el lugar quedó destruido. Ahora, con la llegada del invierno, los Salvajes se han visto obligados a resguardarse allí con tal de huir de la amenaza de los Caminantes Blancos. ¡Alerta spoiler!

Consejos

Este episodio comienza en Meereen, donde Daenerys sigue sin comprender la visita de Tyrion. Los Lannister fueron unos de los culpables de la desgracia de su familia, ¿qué pretende? Tyrion le asegura que si quiere vengarse de los Lannister, bueno, el “mató” a su madre y a su padre. El terror de los Lannister es él mismo.

Tyrion intenta convencerla de que es un aliado imprescindible: si quiere invadir Poniente le necesita, pues ella no sabe nada acerca de cada Casa, de cada aliado potencial o enemigo impredecible. Parece que consigue, a priori, ese puesto de consejero. Y lo primero que intenta hacer es salvar a Jorah, a quien Dany prometió matar si volvía.

Mormont es expulsado de la ciudad. Pero al menos sigue con vida. De momento, pues se nos recuerda momentáneamente su problemilla con la psoriagrís. Jorah decide volver a luchar para el esclavista, su única manera de volver a Meereen y luchar para Dany. No parará hasta que le perdone, parece ser.

Malas noticias

En Desembarco del Rey, Cersei está pasando momentos dramáticos. Sucia, encarcelada y a cargo de unas especie de monjas nada simpáticas. La septa Unella (Hannah Waddingham), fiel seguidora del Septón Supremo, la insta a confesar, mientras le golpea con un cucharón. Pero Cersei no cede, aunque empieza a pasarlo realmente mal.

Recibe la visita de Qyburn (Anton Lesser), un maestre caído en desgracia por hacer experimentos con personas. Le cuenta que su futuro es negro. El Septón le acusa de fornicio, traición, incesto y (ojo a esto) el asesinato del Rey Robert. Además, Qyburn no tiene noticias de Jaime y el Gran Maestre Pycelle (Julian Glover) ha hecho venir a la capital a su tío Kevan para ser Mano del Rey. Eso significa que ya no tiene el poder del Consejo, en representación de su hijo Tommen.

Qyburn, que siempre se ha tomado como aliado de Cersei, le recuerda que hay una manera de salir de allí: confesar. Claro que Cersei no piensa hacerlo, por supuesto. Ella creó al Septón y no se arrodillará. Pasa el rato imaginando maneras de matar a Unella, que no le dará agua hasta que confiese. Cada minuto que pasa, a Cersei se le ocurre una manera más horrible de acabar con la Septa.

Random Arya

En Braavos, Arya continúa con su entrenamiento a cargo de Ja’qen, jugando al Juego de las Caras. Cada vez juega mejor, y ahora cuenta ser una tal Lana, una huérfana que vende ostras. Vemos como Arya se convierte en Lana, pero con su propia cara, pues todavía no es uno de los Hombres sin Rostro.

Para servir al Dios de las Mil Caras, se dirige al mercado y espía a un señor rico que se dedica a apostar con la vida de la gente. Después parece que lo envenena. Señores de Juego de Tronos, necesitamos que pase algo con Arya, algo relevante. Personalmente, la incluyo en el análisis por deferencia personal. Y porque supongo que el día que no quiera hacerlo pasará ALGO.

20 hombres buenos

En Invernalia la luz es azul. Y Sansa le pide explicaciones a Theon. Después de todo lo que le hizo a su familia, confió en él y se chivó a Ramsey. Theon asegura que Ramsey se termina enterando de todo y, de no habérselo contado, Ramsey le hubiese castigado a ella más contundentemente. Theon le cuenta lo que le hizo a él, y Sansa se alegra, vistosamente enfadada.

En un momento dado, mientras Sansa le reprocha todas sus desgracias familiares, Theon confiesa que en realidad no mató a sus hermanos Bran y Rickon. Solo entonces Sansa comprende que pueden seguir vivos.

Por otro lado, allí siguen planeando su defensa frente a Stannis. Tienen murallas reforzadas y comida para seis meses. El plan de Roose es aguantar, hasta que el ejército de Baratheon se congele o se canse, lo que pase antes. Ramsey no está muy de acuerdo con ese plan y piensa que no hay que dejar a Stannis elegir el momento.

Deben de atacar ellos primero, y así demostrar cómo los Bolton tratan a sus invasores. Su padre le afirma que con la capa de nieve que hay por el suelo es imposible mandar a un ejército al combate, pero Ramsey tiene otra idea y asegura que solo necesita a 20 hombres buenos. ¿Qué tramará?

Alianzas

Si hay algo de acción en este capítulo –y temporada-, eso incumbe a Jon, que llega junto a Tormund Matagigantes en barco a Casa Austera. Las caras de los Salvajes allí aguardados no son de felicidad precisamente al ver bajar de la barca al Lord Comandante. El que manda allí es el Señor de los Huesos (Ross O’Hennessy), que no tarda en darse cuenta de que antes Jon era prisionero de Tormund y ahora parece ser al revés.

Cuando el Señor de los Huesos se entera de que Tormund se ha aliado con la Guardia de la Noche, le increpa altivamente, ante lo cual Tormund le mata. Y ya, ahí termina la historia del Señor de los Huesos, fugaz pero intensa. Tormund viene a hablar (sí, ya lo vemos) y pide reunir a los ancianos.

Jon les asegura que ni son amigos ni se van a hacer amigos ahora. Pero tienen un problema común: los Otros. Cada Salvaje que muere a manos de uno de ellos se convierte en Caminante Blanco, así que el problema cada vez se hace mayor, para todos. Les propone cruzar el Muro y combatirles, juntos. Y como prueba de buena fe, les trae vidriagón, material que parece matarles.

La mayoría de los Salvajes confían en Tormund y viajarán al sur, no piensan así los thennitas, uno de los pueblos de más allá del Muro, originario de un lugar llamado Thenn. En total, suben a los barcos prestados por Stannis 5.000 personas, pero muchas todavía deciden quedarse en Casa Austera.

Garra

Tormund asegura que Mance Ryder tardó 20 años en aunar y reunir a todos los pueblos del norte, qué quería Jon, ¿convencerles en 15 minutos de charla? Aunque Matagigantes asegura que terminarán cambiando de idea, ni tienen comida ni nada que cazar.

La gente continúa subiendo a las barcas para marcharse cuando, de repente, los perros comienzan a ladrar y una horda de Caminantes Blancos se cierne sobre Casa Austera. Ordenan cerrar las puertas, dejando a mucha gente al otro lado. En medio minuto, el silencio más absoluto. Y diez segundos después, el caos.

Mientras los Caminantes tratan de entrar, la gente se tira al agua helada intentando alcanzar las barcas, que con exceso de peso empiezan a hundirse. Jon ordena a los guardianes de la Noche que le acompañan que se le unan en la lucha. Jon también trata de alcanzar el vidriagón, pero no lo consigue y empieza a luchar espada contra espada contra un Caminante, al que consigue matar con su espada Garra, bajo la atenta mirada del Rey de los Otros (Richard Brake).

Al final tienen que salir de allí corriendo, ante la llegada de muchos más Caminantes. Tormund, Jon y su fiel compañero de la Guardia Eddison (Ben Crompton) logran subirse a un bote in extremis y dejar atrás Casa Austera, mientras observan como los muertos se levantan, convertidos en Caminantes Blancos.

Opinión

Estaba claro que necesitábamos ya un episodio así. Sin duda, el mejor de lo que llevamos de temporada. Principales puntos a tener en cuenta:

  • Tyrion nos descubre lo que Daenerys quiere hacer. Y Daenerys quiere ser reina en el que considera su hogar, Poniente. Y no piensa entrar en guerras entre Casas o diplomacias. Lo hará a su manera.
  • La historia de Cersei se ha encasillado, como la de Arya. Si bien la segunda parece que empieza a coger algo de ritmo y ya ha completado su primera “misión”, no me gusta nada que dejen a Cersei ahí en un calabozo a espera de juicio, dos capítulos antes del final de temporada. En Juego de Tronos, no.
  • La revelación de Theon a Sansa sobre la no-muerte de sus hermanos menores le da algo por lo que vivir. Puede parecer triste, pero la joven ya no se ve tan sola como estaba. Sus hermanos seguirían con vida (en esta temporada todavía ni rastro) y eso la ayudaría a pensar más allá del drama que está pasando, encerrada en Invernalia.
  • Los Caminantes Blancos van a por todas. Intuía que se podían encontrar con la expedición de Jon a Casa Austera, pero nunca pensé que sería atacando el lugar, que no está tan al norte como podía esperar. Tampoco imaginé que se escaparían por tan poco, pues en la última escena Jon y el Rey de los Caminantes se miran todo el rato a los ojos a escasos metros de distancia.
  • Y, por último, destacar que Jon consigue matar a un Caminante con su espada. Garra fue un regalo de Jeor Mormont (padre de Jorah) a Jon después de que éste le salvase la vida en Castillo Negro. Se trata de una espada realizada con acero valyrio, dato importante, pues resulta que también funciona contra los Otros.

Puntuación: 9