Gotham Temporada 1 Capítulo 12 Recap: What the little bird told him

Me temo que el día ha llegado. Las cartas están sobre la mesa. Porque en este capítulo de Gotham, el número 12 ya, nuestra querida amiga Fish mueve ficha. No adelantaré más, tendrán que leerlo. Antes, puedes consultar qué pasó en el episodio anterior aquí. ¡Alerta spoiler!

Trato

¿Qué tenemos? Ah, sí, a un loco amante de lo eléctrico suelto por la ciudad. Jack Gruber campa a sus anchas por Gotham junto a su fiel ayudante Danzig y se dirigen a una tienda de electrónica dónde tiene sus cosas. Sus inventos raros y maquinitas. Ávido de cierto protagonismo, Gordon se presenta en comisaría para hacerse cargo del caso, pero lo que pasa es que ya no es policía.

Essen, la capitana, y Bullock le recuerdan que no puede formar parte del operativo de captura y, además, que es culpable de la fuga a ojos del comisario, que precisamente aparece por la puerta. Le ofrece un trato: si logra capturarles en 24 horas, volverá a ser policía. Si no lo consigue, tanto él como Bullock (¿alguien sabe por qué Bullock también?) se olvidarán para siempre de llevar placa.

Falcone continúa con su particular historia de amor-respeto con Liza. Insta a la joven a que busque marido, tenga hijos y le deje. Además, seguro que en Gotham la gente es muy de hablar y claro la pareja da para rato. Incluso le propone montarle una panadería, para que la chica se entretenga con sus cupcakes y esas cosas. Ella le dice que no que no que no, que le “hace sentir segura”.

No traicionaré a mis amigos

De vuelta en comisaría, han puesto a Nygma a buscar cositas de Bruger, pero no ha encontrado nada con ese nombre. Al final, resulta que se trata de un tal Jack Bukinsky, al que encerraron por robar algunos bancos –y dejar seis víctimas- junto a unos cómplices a los que jamás delató.

No me resisto a escribir sobre la no-relación de Nygma con Miss Kringle, la jovenzuela a la que el misterioso hombre baila el agua cada vez que puede. Formarían una buena pareja, seguro, pero claro ella no está por la labor porque él es un poco pesado y raro y le regala una madalena con una bala porque ella es dulce y mortal. El amor no entiende de metáforas, como Kringle no entiende a Nygma.

Encuentran en la calle, como si nada, la furgoneta en la que se fugaron los fugitivos. Aparcada –mal- frente a la tienda dónde Jack guardaba sus cosas. En ella encuentran a uno de los empleados, con el cerebro frito, escribiendo en plan Bart Simpson “No traicionaré a mis amigos” en una pared.

En ese mismo momento, en plena calle, unos encapuchados secuestran a Liza. Obviamente, matan primero a su guardaespaldas. Ya no vas seguro ni siendo el ojito derecho del jefe mafioso de la ciudad, oye. ¿Quién está detrás de eso? Pues ni más ni menos que Fish Mooney. ¿Pero qué me estás contando? ¡Si trabaja para ella! Así es, de esta manera todo aparenta cierta “normalidad”.

Míster M

Sí, Fish ha dado el paso, se ha lanzado a la piscina, ha movido ficha. Llama a Falcone, con la voz distorsionada, y le informa de lo ocurrido y de que las condiciones de la liberación de Liza tendrá que tratarlas con un intermediario. “Ahora le dejaremos pensando sobre su vida un rato”. Falcone llama entonces a Pingüino, le necesita, tienen a Liza. Obviamente él se ríe pues sabe que ahora Mooney es suya, solo tiene que decirle a Falcone que la joven trabaja para ella.

En comisaría, Nygma tiene una idea. Están tratando con un friki de la electricidad y les da a Gordon y Bullock unas botas con suela de goma, por si acaso. Aunque Bullock rechaza el ofrecimiento, Jim las acepta con agrado, por si acaso. Entonces hace acto de presencia Leslie Thompkins, aquella doctora que trabaja en Arkham y que tiene cierto apego con Gordon, aún no resuelto.

Trae noticias interesantes. Una interna de Arkham se dedica a maldecir a la gente con muñecos de vudú que le entregan otros internos. Gruber no fue menos y Leslie trae su muñeco, al que bautizó como Míster M. ¿Quién puede ser? Todo apunta a Maroni.

Precisamente, en ese momento, Pingüino salía del restaurante en el que estaba comiendo con el mafioso y el resto de su banda. Se disculpa pues –mentira- su madre está enferma. En el momento en el que va a salir, una corriente eléctrica le hace volar por los aires y uno de los aparatos de Gruber aturde al resto de los mafiosos.

¡Sorpresa!

Cuando llega la policía, Gordon le asegura al Don que lo mejor es que se adhiera al programa de protección de testigos. Él es uno de los que traicionó a Jack y ahora es su próximo objetivo. Maroni acepta pero, de repente, algo pasa. Un semi inconsciente Pingüino se despierta en la ambulancia y asegura que “tiene un asunto urgente con Falcone”. Se dirigía a hablar con él por lo de Liza, ¿qué opinará de ello Maroni?

Fish Mooney llama a Falcone, ¡sorpresa! Ella es el intermediario. Pero Falcone no se lo traga. Sabe que es ella quién tiene a Liza (pero no que trabaja para ella, recordemos). Siempre fue la lista de la banda. Y Fish confiesa. Las cartas sobre la mesa: si abandona la ciudad, podrá irse con Liza. La joven está dispuesta a irse con él, sí. Pero nunca podrá decirle la verdad. Mooney asegura que es una salida que beneficia a ambos, pues el Don iba a caer tarde o temprano. Y lo cierto es que el mafioso se lo piensa.

La policía se ha encargado de Maroni y le tienen allí, en comisaría, como pez en el agua. Pingüino le jura por lo más sagrado que él no tiene nada que ver con Falcone, después de enterarse de la mala jugada que le había pasado su propio inconsciente. Al final le cree, y cuando Pingüino va a salir para ir a ver “a su madre enferma”, Gruber hace acto de presencia. Y Pingüino vuelve a quedar inconsciente. Con un generador eléctrico y valiéndose de las vigas de metal del recinto, noquea a todos los presentes.

Danzig va a por Maroni, por fin Jack podrá vengarse de su antiguo amigo. Pero no todo el mundo está fuera de combate: Gordon salió indemne gracias a las botas con goma de Nygma y tras reducir a Danzig, logra capturar a Gruber echándole un vaso de agua al generador eléctrico que llevaba encima. La verdad es que como manera de vencer al malo todo queda un poco light siempre. Gordon ha cumplido, y vuelve a ser policía de la ciudad de Gotham.

La familia

Por fin, Pingüino consigue llegar a casa de Falcone. No le gusta lo que le tiene que contar, pero se lo va a contar. Efectivamente, no le gusta pero, ¿cuándo le ha fallado él? Liza ha estado desde siempre a las órdenes de Mooney, quien le contó cómo era su madre para acercarse a él.

Llegado el momento del encuentro, antes de firmar su renuncia formal a dirigir “la familia”, el mafioso exige ver a Liza, a quien le pregunta desde cuándo conoce a Fish. Ella lo niega, pero un pequeño pajarillo se lo ha contado y, le cree. Porque Fish lo sabía todo sobre la madre de Falcone, y se lo ha contado a Liza, para acabar con él.

Parece que Mooney está en problemas. Allí aparece toda la banda de Falcone, que mata con sus propias manos a la pobre Liza. Los hombres de Fish están muertos, pero el mafioso quiere mantenerla con vida, a ella y a Butch. Entonces aparece Pingüino, que termina riéndose en la cara de su antigua jefa.

Por último, en comisaria tiene lugar el momento hot hot del episodio. La doctora, Lee para los amigos y Gordon, aparece en el momento en el que Jim se está vistiendo. Va buscando la muñeco vudú para la interna bruja, porque no quiere ser la próxima maldita. Mentira. El beso de después demuestra que iba a lo que iba. Lástima que les interrumpan con noticias sobre el tiroteo en el club de Fish.

Opinión

Este capítulo de Gotham me ha gustado y no me ha gustado. A veces pasa. Por un lado ha estado muy bien la vuelta de Gordon al cuerpo de policía, es su medio natural, su hábitat son las calles de la ciudad y ahora –al fin- podrá volver a patrullar junto a Bullock. Y Pingüino, que el pobre no podía ir a hablar con Falcone y con tanto calambrazo ha terminado más quemado que el Winsor. Aunque le ha valido la pena.

Por otro lado, siguen sin aparecer Bruce, el mayordomo o Selina. Ese día no les llamaron para grabar, y se nota. Además, Falcone ha descubierto muy fácil que Fish había “capturado” a Liza. Aunque lo otro le costase más, esperaba algo más de recorrido, una trama un poco más elaborada ahí. Y si ahora Mooney no puede hacer de las suyas, acabamos de perder a uno de los pesos pesados de la serie. Esperemos que logre buscar su camino de vuelta.