Buscando el norte Temporada 1 Capítulo 4 Análisis

La primera temporada de Buscando al Norte, la comedia de Antena 3 protagonizada por Antonio Velázquez y Belén Cuesta, entre otros, continúa una noche más aguantando la competencia y logrando una audiencia de 2.744.000 espectadores y un share del 15,8%. Puede que el seguimiento haya descendido desde su estreno pero tiene bastante mérito conseguir hacerse un hueco frente a una serie como es El Príncipe que, además, encara su recta final.

En el cuarto capítulo de Buscando el norte, la visita de la madre de Lucas hará que la pareja tenga problemas. Por su parte, Álex, cansado de las estrictas normas de Ulrike en la residencia de ancianos, organizará una excursión para Nines y otros pacientes. Por su parte, Carol intentará acercarse más a Adela utilizando una aplicación para ligar, lo que le traerá inesperadas consecuencias. Si quieres saber al detalle lo sucedido sigue leyendo pero ¡¡alerta spoiler!!

Diferentes tipos de amor

Cansada de estar sola y desmotivada en temas amorosos, Adela acepta la propuesta de una insistente Carol y decide registrarse en una aplicación para buscar pareja. Tras muchos descartes y gracias a su amiga, Adela encuentra un hombre que parece encajar a la perfección con ella. Lanzándose a la aventura, Adela toma la iniciativa y le manda el primer mensaje, que es rápidamente respondido por su nuevo pretendiente.

Tras varios intercambios de mensajes, Adela parece entusiasmada con Mateo, nombre que recibe el chico que le ha devuelto la sonrisa. Sin embargo, no tardamos en descubrir que es una trampa perpetrada por Carol, que se está haciendo pasar por Mateo con el objetivo de conquistar a Adela. Aunque casi mete la pata diciendo un dato que Adela no le había contado, Carol consigue tener la situación y su secreto bajo control, ganándose, además, la complicidad de Adela como amiga.

Finalmente, Adela, decidida a conocer en persona a Mateo, queda con él en un restaurante, pero le pide a Carol que le acompañe por si el chico resulta ser un psicópata o no es lo que dice ser y aparentar. Carol no tiene más remedio que aceptar, sobre todo porque ha llegado el momento de dar un paso más y descubrirse como Mateo. Cuando le cuenta la verdad a Adela, la profesora no puede creer que haya jugado con ella de esa forma y se marcha decepcionada y disgustada.

Por su parte, Chus anda preocupada por no estar con su hija el día de su cumpleaños. Aunque nunca han podido darle todos los regales que la pequeña pedía, siempre han intentado darle lo mejor y este año no van a poder organizarle la fiesta sorpresa de todos los años. Con la misión de enviarle al menos un bonito presente, Chus pide un adelanto a Lucas y Flor, mientras que Jaime realiza un trabajo extra echando por tierra todos sus principios, ¡lo que es capaz de hacer un padre por sus hijos!

A pesar de la distancia, Chus y Jaime conectan vía skype con la pequeña Paula, que está triste por no tener a sus padres con ella en un momento tan especial. Para animar a la niña, con ayuda de sus compatriotas españoles, organizan una fiesta de cumpleaños especial, con regalo y tarta incluidos, consiguiendo así que Paula sonría y disfrute en su día a pesar de las circunstancias.

Malmetiendo

Álex continúa preocupado porque no sabe nada de Manuela desde que hablaron por última vez. Desde España, ella está enfadada por lo mismo, porque su novio no se ha preocupado en llamarle. No obstante, todos sabemos que no es verdad y que el auténtico culpable de esta situación es Arturo -el que dice ser amigo de Álex-, que está metiendo mierda entre la pareja para conseguir acostarse con Manuela.

Mientras tanto, otra pareja que está viendo peligrar los cimientos de su relación es la de Flor y Lucas. Tras la bronca que tuvieron en el episodio anterior, ambos no viven el mejor de sus momentos. Lucas intenta conversar con su esposa y ésta interpreta que es una disculpa que no tarda en aceptar lanzándose a los brazos de su marido con intención de hacer uso del matrimonio. Sin embargo, lo que realmente quería explicarle Lucas es que su madre ha llegado de visita.

Flor nunca se ha llevado bien con su suegra y no tardamos en comprobarlo al ver que la mujer se entromete en los asuntos personales de Flor y de Lucas y en la rutina diaria de la pequeña. Aprovechando el cumpleaños de la pequeña, Pilar anuncia que se va a quedar a vivir en Berlín con ellos, noticia que deja estupefacta a la pareja. Flor le comenta a Lucas que no puede permitir que su madre se quede en casa porque perderán toda su intimidad y que debe enfrentarse a ella.

Dicho y hecho, sin tacto alguno, Lucas le deja claro a su madre que no quiere que viva con ellos. Después de estas palabras, la relación entre made e hijo se vuelve totalmente tensa. Flor no aguanta más la situación y en una conversación con Pilar le aclara que Lucas no tiene nada que ver, que es ella la que no quiere que viva en Berlín. Pilar ya se imaginaba que su hijo había sido manipulado y de repente vuelve a querer a su hijo y a odiar a Flor, regresando todo a la normalidad.

Oxigenar las cabecitas

Dispuesto a sorprender a Nines y demostrarle que aunque su familia esté lejos él va a estar ahí, Álex organiza una excursión a uno de los lagos más bonitos de Berlín a espaldas de Ulrike e incumpliendo las estrictas normas de la residencia de ancianos. Pero para sorpresa del enfermero, Nines aparece con un compañero que si no acude también se chivará. Si ya tenía pocos problemas, Salva se presenta con el vehículo que les llevará hasta el lago, nada más ni nada menos que un coche fúnebre.

Aunque llegar hasta el lugar no ha sido tarea sencilla, las vistas son impresionantes y Nines parece contenta con la gran sorpresa. Sin embargo, la excursión acaba precipitadamente cunado Álex recibe una llamada de Ulrike y tienen que marcharse de vuelta antes de que su prima se percate de que no están en la residencia. Pero cuando se disponían a meterse en el coche descubre que Otto, uno de los ancianos que les acompañaban, está muerto.

La única opción que tienen es volver a la residencia y hacer creer que el anciano murió allí en su habitación. Al llegar, Salva y Álex transportan a hombros a Otto por los pasillos, pero una llamada inoportuna de Manuela justo cuando aparece Ulrike hacen que el anciano caiga por las escaleras. Han sido descubiertos ante el enorme enfado de Ulrike, que no puede creer que su primo haya incumplido todas las normas de la residencia y le despide en el acto.

Antes de marcharse definitivamente de la residencia, Álex entra en el despacho de Ulrike para disculparse con su prima y con los familiares del fallecido Otto, asumiendo, al mismo tiempo, todas las responsabilidades. No obstante, en un ataque de amabilidad, Ulrike cuenta una versión diferente de los hechos a la familia del anciano y admite las disculpas de Álex, readmitiéndole en su puesto de trabajo.