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Crítica

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La revolución iraní de 1979 dejó una de las películas de mayor relevancia en el cine francés actual: ‘Persépolis’. Ciertamente, el drama y tragedia que sufrieron aquellos iraníes que lucharon contra el sah Mohammad Reza Pahlevi y que después vieron cómo sus propios hermanos los buscaban y asesinaba no es fácil de llevar a la gran pantalla. El humorista Kheiron ha querido relatar la historia de su padre: Hibat Tabib. ¡Y vaya que sí lo ha hecho! O los tres o ninguno’ es su carta de presentación y lo es por todo lo alto.

Hibat Tabib vive en el Irán previo sobre la revolución. Es el pequeño de 12 hermanos. Cuando entra en la universidad para ser abogado, decide convertirse en comunista para apoyar a su pueblo del opresor sah de Irán. Tras estar siete encarcelados, la revolución triunfa y el ayatolá Jomeini llega al poder. Lo que parecía un triunfo de la democracia se convierte en una nueva era de terror y oscuridad. Debido a su ideología, Hibat decide exiliarse del país junto con su esposa Fereshteh y su hijo pequeño, Nouchi. Sin embargo, el viaje desde Irán hasta Francia no será fácil.

Crítica de O los tres o ninguno

Hace poco, Jacques Audiard mostró una de las caras más temibles del drama de las personas refugiadas con ‘Dheepan’. A diferencia de la ganadora de la Palma de Oro en Cannes, Kheiron apuesta por una obra de corte ligero y con un toque de humor arriesgado y atrevido por el tema que trata. Obviar lo horrible del gobierno del Jomeini sería crear una obra falaz. Por ello, el humorista aborda el tema con la suficiente dosis dramática para alertar al espectador de que lo que está viendo no es precisamente el camino hacia la felicidad.

Sin embargo, Kheiron pretende mostrar que, incluso en los momentos de mayor oscuridad, hay una luz de esperanza. El cineasta configura un protagonista luminoso, que transmite optimismo por cada uno de sus poros, con un aura idealista pero realista. Un hombre que recuerda, marcando mucho las distancias, a Roberto Benigni en ‘La vida es bella’. Un individuo que aparta la tristeza para darle alegría a las situaciones más adversas. Kheiron se luce en ese personaje, notándose que cuenta una historia muy personal y que la sabe relatar con fehaciente credibilidad. Junto al cineasta está una magnífica Leïla Bekhti, que transmite esa misma aura de optimismo con un contrapunto de sensatez.

Crítica de O los tres o ninguno

Junto a sus dos estupendos protagonistas están un círculo de personajes secundarios simpáticos y de fácil empatía que aderezan una historia optimista envuelta en situaciones complicadas. Kheiron da un paso más allá cuando sitúa su trama en Francia, donde sus protagonistas defenderán los principios de la cultura francesa y mostrarán cómo el diálogo, la diversidad y el respeto pueden dar vida, incluso, a aquellos árboles que parecían secos. Cierto es que esta parte de la trama queda algo almibarada en su último acto. Pese a ello, se trata de una pecata minuta puesto que su mensaje se vive y se disfruta.

O los tres o ninguno’ es uno de los grandes descubrimientos del cine francés actual. Una obra ligera y muy necesaria que, junto con ‘Timbuktu’, ‘Mustang’ y ‘Fatima’, muestran las nuevas realidades que vive Europa y que, bien afrontadas, se pueden conseguir hermosos logros.

Valoración de 'O los tres o ninguno'
  • Dirección
  • Guión
  • Interpretaciones
  • Música
  • Montaje y edición

Resumen

Refrescante y atractiva propuesta sobre cómo ver esperanza cuando hay adversidad. Un canto al optimismo y los ideales de la revolución francesa y la diversidad.

4 / 5
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