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- Crítica de Headhunters (2011)


Crítica

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Al fin llega a nuestras pantallas Headhunters, adaptación de la novela de Jo Nesbo, una de las sensaciones de la novela negra europea.

Dirigida por Morten Tyldum, Headhunters es un thriller frenético alejado de la frialdad de, por ejemplo, la trilogía Millennium, mucho más contemplativa -la original y la de Fincher- y ambiciosa. Aquí no hay tiempos para las charlas prolongadas ni las explicaciones de más y la película va directa al grano desde la presentación, muy divertida, del personaje principal, al que acompañaremos en una espiral de violencia durante su viaje al infierno.

Roger -entrañable Aksel Hennie-, es un cazatalentos de una importante compañía que mantiene un elevado nivel de vida gracias a su faceta de ladrón de obras de arte. Cuando en una fiesta conoce a Clas -Nicolaj Coster-Waldau-, sus planes y su vida cambiarán radicalmente y sobrevivir será la mayor de sus preocupaciones.

Llena de humor y giros más o menos previsibles, su ritmo imparable la sitúa muy por encima de la mayoría de thrillers venidos de las Américas, probablemente tan vacías en el fondo, pero mucho más pretenciosas.

Headhunters es un delicioso juego de gatos y ratones que, además, tiene el aliciente de serlo suficientemente como para regocijarse en la violencia.

 

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