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Crítica

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La Segunda Guerra Mundial es un tema muy habitual en el cine alemán. Ejemplos recientes son ‘La conspiración del silencio‘ o ‘Phoenix‘. Sin embargo, y pese que las dos nombras son propuestas excepcionales, se trata de un tema anticlimático que suele provocar hastío si su propuesta no resulta innovadora. Tras el fiasco que supuso ‘Diana‘, el realizador Oliver Hirschbiegel necesitaba volver a recuperar el prestigio que obtuvo con la magistral ‘El hundimiento‘. Con lo cual, quiso ir sobre seguro con 13 minutos para matar a Hitler‘, que pasó por la 65ª edición de la Berlinale y 60ª de la Seminci de Valladolid.

Es la historia de Georg Elser, un carpintero proveniente de Suabia y que fue un firme opositor al régimen nacionalsocialista. En noviembre de 1939, intentaría acabar con la vida de Adolf Hitler y una buena parte de los hombres de confianza del führer. Sin embargo, su atentado fue fallido y Elser capturado. Durante todo el proceso de enjuiciamiento, el régimen sospechaba que Elser, de ideología comunista, tuvo cómplices. Sin embargo, el carpintero demostró que actuó solo y motivado por sus convicciones.

Crítica de 13 minutos para matar a Hitler

Sin duda, la vida de este opositor ya llama la atención de por sí. Con cierta mirada ingenua, incluso romántica, Elser se convirtió posteriormente en un símbolo de resistencia. Sin embargo, su traslado a la gran pantalla no es del todo correcta. No tanto por los hechos que muestra, sino por la forma en las que están tratados. Ciertamente, Hirschbiegel no ha tenido intención de ahondar en las verdaderas intenciones del opositor, mostrando a un personaje movido por ideas pero que no trasmite esa fuerza interior con la que se sacrifica en pos de la democracia.

Desde el inicio, se sabe que se trata de una causa perdida. Con lo cual, la película no sabe cómo provocar interés en cómo se desencadenan los hechos. En este caso, se entremezclan escenas del pasado y del presente de manera clásica, el espectador sabrá cómo trascurren cada uno de los hechos. El guión, firmado por Léonie-Claire Breinersdorfer y Fred Brenersdorfer, ejecuta cada acto de manera previsible, no hay ningún atisbo de innovación. Pero no sólo falla el guión, también una descuidada fotografía provoca que se dé la sensación de estar viendo un telefilme.

Crítica de 13 minutos para matar a Hitler

Lo que no convierte a esta propuesta en algo fallido es su protagonista, Christian Friedel, que logra transmitir como buenamente puede sus intenciones, su amor por esa esposa con la que nunca se casó y el aceptar morir por sus ideales. Su imagen de héroe improvisado funciona, aunque a medio gas por culpa de un guión que no consigue que el actor consiga lucirse del todo.

Eso provoca que ‘13 minutos para matar a Hitler‘ sea una propuesta regular, que sí consigue provocar curiosidad por la figura histórica pero más por lo que no se cuenta que por lo que se muestra. Apuesta demasiado segura que sí logrará atraer la atención del espectador poco exigente. Sin embargo, se echa en falta una mayor puesta en escena y algún tipo de innovación en su narrativa.

Valoración de '13 minutos para matar a Hitler'
  • Dirección
  • Guión
  • Interpretaciones
  • Música
  • Fotografía

Resumen

Una interesante vida reflejada en una típica película ambientada en la Alemania nazi. No hay atisbo de innovación. Se salvan sus creíbles interpretaciones.

3 / 5
Cinéfilos 3 (1 voto)
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