Análisis serie Person of interest 4×07 Recap: Honor among thieves

Publicado el 12.11.2014 por para Cines.com

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Si algo nos dejaba claro el último capítulo de Person of interest es que la serie todavía se guarda muchos ases en la manga con los que sorprendernos y que todavía nos queda mucho por aprender acerca de la Máquina y su funcionamiento. En esta ocasión, nuevos datos se nos revelarán y podremos acercarnos un poco más a la historia de nuestros protagonistas. ¡Alerta spoiler!

El episodio de esta semana comienza con Shaw formando parte de una banda de atracadores. Cada capítulo esta mujer tiene que hacer cosas más raras. Claro que, nada más esquivar a la policía, la agente no duda en atacar a sus acompañantes y deshacerse del botín en oro que acababan de robar lanzándolo al rio.

La persona de interés de este capítulo capta la total atención de Shaw. Se trata de Tomas Koroa (Adrian Bellani), un español que se dedica al comercio de vino.

Doble vida

Fich se encuentra con Root en un parque, su sexta identidad en dos semanas le lleva a ser la niñera de unos niños. Estuvo muy cerca de “los malos”, y debe cuidarse más que nunca. La Máquina le dijo que fuese a ese parque e hiciese caso de Finch. Hablan sobre Nicholas Dawson, el que Samaritan eligió como gobernador el episodio anterior. No pueden siquiera acercarse a él, pero tienen un plan para sabotearle en la distancia.

Uno de los primeros movimientos del nuevo gobernador es aprobar una especie de subvención a la causa de un hombre que está sentado justo en frente de ellos, Jared Wilkins, quien ha fundado una organización llamada OTPS. Está en el parque vigilando a su hijo, por eso Root es niñera. La Máquina no puede dejar de sorprenderles, y a nosotros. Parte de un plan aún desconocido, no duda en acercarse a ayudar a Jared con su hijo.

Análisis serie Person of interest 4×07 Recap: Honor among thieves

Shaw sigue vigilando a Koroa, que parece tener una vida algo aburrida basada en comerciar con vino. Sin embargo, cuando aparecen unos desconocidos, se suben todos a un coche y lo estampan contra una joyería, que vacían en cuestión de minutos. “Parece que no somos los únicos con una doble vida, Finch”. Tomas es un ladrón, y a ojos de Shaw, uno muy bueno. ¿Se está enamorando? Es el líder de una banda internacional llamada The hole in the wall.

Mientras Fusco se encarga de detener a la chica de la banda, Katya, por posesión de droga (que se encarga Reese de endosarle), Shaw intenta entrar en The hole in the Wall. Con alguien dentro, podrán estar más cerca de la persona de interés. Yo mismo necesito recordarme que al grupo le interesa un crimen en concreto que aún no ha pasado, y que en este caso implica a Tomas.

Marburg

Root se ha convertido en la niñera de Sebastian Wilkins, y estando en casa puede tener más que vigilado a su padre. Consigue que Finch pueda tener acceso a su portátil y descubre que su organización no tiene nada de malo y que quiere entregar una tablet a cada estudiante del estado. Aunque claro, detrás de todo esto está Samaritan, que tendría acceso entonces a muchísima información con esas tablets. Justo cuando están hablando del programa, éste intenta acceder al teléfono de Root, que termina en el fondo de una pecera.

Honor among thieves

Shaw mueve sus hilos y logra reunirse con Tomas en un bar. Después de una conversación –y un claro filtreo- terminan en el cuartel general de Koroa, donde deciden que Shaw les puede ayudar en su siguiente golpe (ya que Katya no está disponible). Sameen se hace pasar por una clienta de un hotel y logra guiar al resto de la banda hasta su lugar más seguro, donde arrancan del suelo la caja fuerte y se la llevan. El ruido es disimulado con unos fuegos artificiales que están tirando cerca.

La cosa, sin embargo, se vuelve algo turbia. Lo único que contiene la caja fuerte son diez viales que una experta en enfermedades infecciosas, la Doctora Petrova, dejó allí. En ese instante, los compañeros de Tomas empiezan a disparar. Parece ser que él, al final, resultó ser víctima. Gracias a la ayuda de Shaw, pueden salir de allí con vida. Dentro de los viales va un virus llamado Marburg y, como Petrova no tenía permiso para traerlo a Estados Unidos, decidió hacerlo de contrabando. Aunque Tomas no tiene ni idea de para quien trabajaba, decide ayudar a Shaw a encontrar a esa persona y hacerle pagar.

Finch y Root van a vigilar el lugar donde van a fabricarse las tablets. Allí ven como una persona de la oficina del gobernador le cuenta a Wilkins que están instalando una cámaras para que se pueda ver en tiempo real cómo se hacen, sin embargo se trata de una jugada más de Samaritan para tenerlo todo bajo control. Reese llama a Finch, ha encontrado los cuerpos sin vida de los dos miembros que traicionaron a Tomas, y ni rastro del virus. Cuando Fusco le enseña a Katya, en comisaria, una foto de Tomas, ésta le cuenta que no tiene nada que ver con su muerte. Sin embargo él no es el muerto.

Tercera persona del plural

La chica habla. Le pagaban más a ellos tres si traicionaban a Tomas, porque la persona que les contrató (ella tampoco sabe quién) lo sabe todo, y también sabe que cuando Tomas supiese lo que estaba robando se echaría para atrás. Finch descubre que el virus se encuentra en uno de los lugares más seguros de Nueva York, un centro de almacenaje prácticamente imposible de robar. Allí Shaw y Tomas descubren que Marko, un antiguo miembro de la banda criminal, está metido en el asunto. Además, Shaw reconoce a un agente que ella entrenó llamado Brice en la puerta del lugar.

4×07 Recap: Honor among thieves

Está claro que hay mucha gente implicada, incluso Control. La misión de Brice y su compañera Brooks (Theodora Woolley) es distinta: deben destruir el virus y eliminar a cualquiera que se interponga en ello. Finch deja claro que tal vez deban dejar que Samaritan y sus agentes que encarguen. Cualquier intromisión puede hacer caer todo su sistema y dejarles al descubierto. Pero Shaw sabe cómo trabajan, y saben que irán a por Tomas. “Puede ser un criminal pero no se merece morir, ¿y no es eso para lo que estamos aquí, para salvarle la vida?”

En el lugar donde se fabrican las tablets, Wilkins anuncia que ya han empezado y podemos ver como Root logra hacerse pasar por una persona que trabaja en ese edificio y se cuela para desconectar las cámaras de seguridad. Una vez que Samaritan no puede ver, Fich (que va vestido de señor de la limpieza) entra en la sala e intenta acceder al sistema. Samaritan envía a alguien a reponer la señal de vídeo; por suerte, Finch consigue terminar a tiempo. Punto para los buenos.

Culpables

Como Shaw predijo, “la única manera de saber que se ha destruido el virus es haciéndolo nosotros mismos”. Ahora, las ordenes de Brice y Brooks han cambiado y ya no tienen que destruir el virus. Ahora resulta que todos van a por el virus, Samaritan lo quiere intacto para entregárselo a alguien y el equipo lo quiere destruir. Shaw y Tomas van avanzando mientras Finch trata de inutilizar las cámaras de los lugares por los que pasan.

Cuando Tomas abre la caja del virus, no está. Entonces aparece Marko e intentan infectarles a los dos para que contagien a toda la ciudad. Sin embargo, los disparos de la sala contigua entre Reese, Fusco, Brice y Brooks les distraen y Shaw y Tomas aprovechan para reducirles. Reese y Fusco se van, mientras Brooks cumple sus órdenes y mata a Marko, uno de sus objetivos. Bajo la atenta mirada de Samaritan, Brice descubre a Shaw y Tomas escapando con el virus. Les deja marchar, no sin antes disparar para disimular un poco.

Honor among thieves

Al final del capítulo vemos como Wilkins, por culpa de Finch, ha perdido todo y un incendio ha arrasado el lugar donde se hacían las tablets. Finch en parte se siente culpable: han destruido el trabajo de un hombre que quería hacer algo bueno para la sociedad, aunque ahí está Root para recordarle que, aunque el motivo primero era bueno, detrás estaba Samaritan con sus planes malvados.

Además, aunque Brice borra parte del vídeo de su encuentro final con Shaw, vemos como Samaritan lo recupera e intenta limpiar la imagen para poder descubrir la identidad de Shaw.

Opinión

De este episodio me quedo con dos ideas fundamentales. La primera es la relación entre Shaw y Root, que no deja de tirarle la caña. El pasado de Shaw parece cobrar algo más de protagonismo esta semana y, sin duda, teniendo en cuenta la escena final de este capítulo, se convertirá en algo clave en el futuro. La agente se ha quedado el protagonismo que, como policía, ahora Reese parece que no puede consentirse.

Por otro lado, Finch alega con una frase muy impactante que tal vez no estén haciendo lo correcto. “¿Cuánto mal tendremos que hacer en nombre del bien?”. Es algo que a todos nos viene cuando el grupo hace cosas que, en principio, no pueden hacen ningún mal pero que desde el punto de Samaritan no son otra cosa que puntos a favor para expandir su influencia.

Puntuación: 8,5


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