Crítica de 'Call Me by Your Name'

Película correcta y, sobre todo, muy bella. Luca Guadagnino relata la historia del primer amor entre el homoerotismo más sensual y la mirada más naíf sobre el descubrimiento de la sexualidad. Notable en su conjunto, pero no es la gran obra que se quiere vender.

Los juncos dejan de ser salvajes

El estreno en salas comerciales de ‘Call Me by Your Name’ era un evento muy esperado para una buena parte del público, especialmente por el aplauso casi unánime de la película por parte de la prensa, en la que no han faltado calificaciones como “obra maestra”, “extraordinaria” o “la mejor película del año”. Cierto que al italiano Luca Guadagnino le ha salido un propuesta bonita, con actores muy bellos y un relato enternecedor del primer amor. Sin embargo, ni es la gran obra maestra que se pretende vender, ni tampoco es una historia tan pasional y epidérmica como se ha comentado.

Crítica de Call Me by Your Name

Año 1983, verano en la Lombardía, cerca del Lago di Garda. Elio Perlman es un adolescente de 17 años que pasa lánguidamente sus días de vacaciones en la casa de campo de sus padres. Aunque ese estío será completamente diferente al de otros años, a la villa llega Oliver, el nuevo ayudante de su padre, profesor de arqueología. Oliver es un joven de 24 años muy apuesto, de figura hercúlea. Aunque inicialmente Elio se muestra distante con el recién llegado, pronto empezará a sentirse atraído por Oliver, iniciando ambos un apasionado y fogoso romance de verano.

Una pasión demasiado contenida para el primer amor

La transición de la infancia a la adultez es un tema abordado en múltiples novelas, obras de teatro y, por supuesto, películas. El descubrimiento de la sexualidad ha sido también tratado en infinidad de ocasiones, con lo cual, Guadagnino y el aclamado cineasta británico James Ivory, que firma el guion, no dicen nada que no se haya mostrado con anterioridad. Sin embargo, eso no es el verdadero inconveniente de ‘Call Me by Your Name’, sino el pretender que se está narrando algo excepcional, cuando realmente es mucho más ligero de lo que aparenta.

Basada en la novela homónima de André Aciman (misteriosamente Sony España ha decidido no traducir el título de la película pese que la novela está editada en castellano y es titulada ‘Llámame por tu nombre’). El primer amor y, por lo tanto, el primer desamor, Guadagnino lo quiere mostrar de forma inocente, incluso algo naíf. Sin embargo, el cineasta explota mucho la imagen homoerótica, especialmente en la figura de Oliver con un bellezón rubio con cuerpo de dios griego y que aparece en la mayor parte de la película en pose sensual y seductora, cual bello tenebroso. Ahí surge la gran contradicción, en la que se evidencia cierto tono conservador, el cineasta rechazó filmar escenas de sexo explícito, como si el primer amor tuviese que ser pulcro e inmaculado. Aunque diga que sea para enfocar el mensaje en los sentimientos del primer amor y hacer el filme más universal, eso evidencia que parece que el que dos hombres jóvenes hagan el amor no lo es para el cineasta, abiertamente homosexual por cierto, como Peter Spears, Howard Rosenman (matrimonio y productores del filme) y James Ivory.

Timothée Chalamet y Armie Hammer en 'Call Me by Your Name'

Pero más allá de obviar que en el primer amor adolescente también hay deseos libidinosos, que son mostrados muy por encima para no incomodar al potencial espectador heterosexual, Call Me by Your Name’ es excesivamente larga en duración para el mensaje que tiene y muy pretenciosa, como si quisiese remarcar su condición de filme elitista y burgués (una madre recitando en alemán el significado del amor, un bello Adonis citando a Heráclito para conquistar el corazón de un delicado efebo o corrigiendo a su mentor respecto al origen de la palabra albaricoque, sólo faltaba la música de Stravinski y que Elio citase algún verso de Rimbaud).

Ahí se ve que la combinación Guadagnino-Ivory no casa del todo bien. El realizador es un esteta, ‘Yo soy el amor’ y ‘Cegados por el sol’, sus dos anteriores filmes, eran una amalgama de escena cuyo complejo mensaje se escondía con momentos triviales, extravagantes y muy atrevidos; la crítica ya considera a Guadagnino el heredero de Luchino Visconti y Michelangelo Antonioni, mientras que él cita a Bernardo Bertolucci como su principal mentor, aunque esta película se acerca más al cine del argentino Marco Berger, en lo referente a escenas eternamente contemplativas y en dejar la sexualidad a un lado para solo enfocarse en mostrar cuerpos que apenas se rozan. Por el contrario, Ivory es un cineasta intimista, cuyos dramas de época fueron aplaudidos por crítica y público, imposible no acordarse de ‘Una habitación con vistas’, ‘Regreso a Howards End’ o ‘Maurice’, su otra gran película gay, esa mucho más acertada y pasional por cierto.

Imágenes de ensueño y dos actores magníficos para una película de eterna duración para un mensaje demasiado liviano

La fusión de ambos se queda en un filme ligero, excesivamente sutil pero con escenas de ensueño, en las que Guadagnino se esmera por convertir Cremona, Bergamo y Sirmione en un lugar ideal, casi de cuento. Sí, son imágenes muy bellas, eso es innegable, como también que sus actores protagonistas, Timothée Chalamet y Armie Hammer, están muy acertados en sus papeles, pese que la película se queda a dos aguas.

Lo curioso es que la escena más importante de la película, en la que Michael Stuhlbarg, que interpreta al padre de Elio, habla con su hijo y da a entender que le acepta y le comprende con un discurso emotivo y demasiado idealista, máxime tratándose de 1983, justo en las primeras etapas de la epidemia del sida. Ahí quizás esté el motivo de que haya fascinando y encandilado a buena parte del público, en su deseo de ser tan ideal en su retrato optimista del descubrimiento de la homosexualidad y de la relación paterno-filial, ha hecho que la nueva generación de espectadores se sintiera identificada con lo que ve, mientras que las anteriores generaciones ven lo que hubieran querido vivir.

Armie Hammer en 'Call Me by Your Name'

Call Me by Your Name’ sería una película fascinante en ese sentido y Guadagnino crearía escuela si no existiese el cine francés, que ya abordó los primeros amores en clave LGBT con autores como André Téchiné o Céline Sciamma en filmes como ‘Los juncos salvajes’, ‘Cuando tienes 17 años’ o ‘Lirios de agua’, además de haberse visto en otros filmes muy aplaudidos como lo fueron ‘Primer verano’ o ‘Un amor de verano’, con jóvenes adolescentes descubriendo su sexualidad de forma más natural y bella, sin necesidad de autocensurarse. Para hablar del primer amor homosexual de forma amable e inocente ya estuvo la brasileña ‘A primera vista’. Y si se habla de filmes delicados y estéticos, ‘Un hombre soltero’, ‘Carol’ o ‘La doncella’ supieron narrarlo con una maestría excepcional. Lo opuesto al filme de Guadagnino sería ‘La vida de Adèle’, película de autodescubrimiento adolescente que, por el contrario, es completamente física. Pero no sólo están todos esos ejemplos. Call Me by Your Name‘ llega en un momento de mayor desarrollo del cine LGBT, con magníficos ejemplos como ‘Moonlight‘, ‘Una mujer fantástica‘, ‘Rara‘, ‘Tierra de Dios‘, ‘La herida (The Wound)‘ o ‘120 pulsaciones por minuto‘. Todas ellas más atrevidas y originales que el filme de Guadagnino.

Quizás se note demasiado que se trata de una coproducción entre las más atrevidas Italia y Francia con Estados Unidos, al tener un fondo demasiado conservador, quién sabe. Pero lo cierto es que ‘Call Me by Your Name’ fascinará a todo aquel ajeno al cine francés, como también al cine clásico italiano. Demasiado ligera en su mensaje, con una duración interminable pero que logra llegar al notable gracias al acertado sentido de la estética de Guadagnino y por sus actores, destacando especialmente Chalamet, un actor al que habrá seguir de cerca. El resultado dista mucho de esa obra excepcional de la que todo el mundo habla. Dicho esto, queda en el público tener la última palabra.

Tráiler en español de ‘Call Me by Your Name

Crítica de Call Me by Your Name
  • Dirección
  • Interpretaciones
  • Guion
  • Fotografía
  • Diseño de producción

Resumen

Estéticamente bellísima, con dos actores protagonistas muy acertados. Sin embargo, dista mucho de ser esa maravilla de la que todo el mundo ha caído rendido a sus pies.

3.5
Cinéfilos 4.5 (2 votos)
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